Hoy día, el matrimonio es un activo devaluado, ya no digamos para quienes viven sin temor de Dios o que respeten un código moral. Pero lamentablemente, también para aquellos que decimos tener una fe, ser miembros de una iglesia, aquellos que decimos ser cristianos.
Es penoso ver como suceden divorcios, y no digo que no se deba en algunos casos (la Biblia es clara en las únicas razones para divorciarse), pero acusar “incompatibilidad de caracteres”, “diferencias irreconciliables”, o “yugos desiguales” es una excusa barata para evitar la responsabilidad. Lo contrario a matrimonio no es divorcio, es soltería, mejor no te cases, si crees que no estás diseñado para amar… y para “aguantar” mejor quédate sólo, pero no “abarates” el matrimonio. Dios no lo quiso así.
Pero creo que ahora es más penoso ver como el matrimonio se hace más por interés que por amor, si dos personas se aman, se casan, tienen hijos, los crían y viven juntos hasta separarse por la muerte, es el círculo de la vida. Pero algunos se salen tan fácil como salirse de una vía principal por un atajo, ¿La idea de casarte era llegar al final de destino no?
Pasa que se divorcian y luego a vivir la vida como solteros o solteras nuevamente, y luego quieres casarte otra vez… con toda pompa como si fuera la primera vez… quizá pueda parecer cuadrado, legalista, fundamentalista o lo que quieras, pero yo me casé para vivir con mi esposa para siempre, y mis padres de igual forma, así que observar estos hechos, aunque aislados, son disonantes con mis valores. Hacen que el matrimonio sea algo barato, fácil de obtener, fácil de dejar. ¿Te imaginas decir tus votos a dos diferentes personas en la vida?
Un beneficio del matrimonio son las relaciones íntimas entre la pareja, un nivel de comunicación mucho más cercano. Es tan lamentable ver, si de verdad valoras la idea de Dios para una pareja por medio del matrimonio, como ahora es tan fácil “saltarte” las reglas y romper con este valor. Luego taparlo con el matrimonio apresurado es tratar de burlarte y decir: “me salí con la mía”. El matrimonio se seguirá devaluando.
Ojalá tengamos una generación de hijos (debo poner mis barbas en remojo no?) que respeten y valoren el matrimonio de la misma manera que Dios lo valoró por medio de la relación de Jesús y la Iglesia. La pureza no es una moda pasada, es el requisito de Dios para aquellos que van a casarse.
No más matrimonios por interés, apresurados por tapar algo, no más divorcios por capricho o por una salida fácil. No más juegos de bodas.
El matrimonio es santo, Dios lo diseñó, fue idea de Dios, debemos defender sus planes, debemos mantener su “standard”.
Bien por aquellos que deciden, contra toda corriente, mantener en alto el valor del matrimonio. Ya sea respetándolo previo y posterior a suceder.
En esto no hay grises, o es blanco o es negro.
Gilma y yo nos casamos muy jovencitos, ella 17 y yo 20 años, ¿matrimonio apresurado? Para muchos lo fue, algunos pocos llegaron a pensar que había prisa por alguna razón, otros le daban sólo algunos años de vida a nuestra relación, unos cuantos decían que el matrimonio vendría a ser un impedimento para mi ministerio… a casi 21 años de matrimonio, tres hijos (el mayor nació 11 meses después para alivio de los unos), y habiendo sobrevivido muchas tormentas de la vida… queremos seguir hacia adelante… y llegar, aunque sea “remando a mano” a nuestro destino.
Nuestras tarjetas de invitación a la boda fueron muy sencillas, siendo diseñador gráfico no las diseñé yo, no eran esos los detalles que me preocupaban, las escogí en una imprenta tradicional, ella decía en la cubierta “Dios, el más grande y digno de alabar”… ese era, ha sido y será el lema de nuestro matrimonio… al casarnos queríamos alabar a Dios con ese acto, toda la vida… teníamos lo suficiente en muebles, no refri, lo único nuevo era la cama, lo demás lo compré usado, usábamos una cocinita eléctrica de una sola hornilla. Que diferente es ahora, algunos le llaman seguridad para tu pareja, ahora el matrimonio se basa en lo que tienes fuera de tu corazón y no lo que hay verdaderamente adentro.
Si estás por casarte… o ya estás casado… haznos el favor de ayudarnos a revaluar el matrimonio a su status original… Al menos el matrimonio según Dios… no según el mundo.