El poder detrás de la violencia en nuestras ciudades.

Mateo 8:28 “Cuando llegó [Jesús] a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.”

Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

Marcos 1:39 “Y [Jesús] predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.”

Hablar de demonios, endemoniados o las huestes espirituales de maldad no es algo que se haga tan a menudo en la mayoría de iglesias “conservadoras”, quizás por el extremismo de otras de andar “viendo demonios” en cualquier cosa a tal punto de estar más consientes de la presencia de estos malignos espíritus que de la SANTISIMA PRESENCIA DE EL SEÑOR.

Lo que ni unos ni otros pueden hacer es negar la existencia en nuestro planeta de estos “ejércitos espirituales”. No es mi intención en este post enseñar esta doctrina. Voy a dar por hecho que algún conocimiento bíblico tienes sobre este tema. Dando por sentado que reconoces que hay fuerzas de la oscuridad operando en las ciudades con el fin de oponerse al establecimiento del Reino de DIOS, que vino en su enviado, el Escogido, el Mesías esperado por Israel, en toda las regiones de la tierra.

Y es que era casi “natural” que al anuncio de JESUS: “Arrepentíos porque el reino de DIOS está aquí”, y precisamente JESUS mismo es el “reino de DIOS”, los demonios se salían de donde habían ejercido su potestad. Y en todas las ocasiones eran personas quienes habían sido hecho “cautivas” por estos espíritus inmundos y que las tenían sujetas a sufrir enfermedades o violencia.

El mensaje que quiero transmitirte en esta ocasión es que consideremos seriamente que los grupos violentos que ahora “dominan” territorios en nuestro país, que han cometido tanto pecado asesinando, robando, extorsionando, etc. son personas que han caído cautivos de las huestes espirituales que se rebelan contra el reino de DIOS.

Así como los endemoniados en la región de Gadara (Mateo 8), que eran temidos y que no podía ser sujetados y mostraban ferocidad y fuerza sobre humana, de la misma manera ahora nuestras ciudades tienen no uno ni dos, sino cientos de “endemoniados” que atemorizan a sus habitantes.

Yo tengo una teoría al respecto, y tienes todo el derecho de tildarme de “loco” si la escuchas descabellada, pero tendrías que entonces considerar como locura (hablo como hombre) toda la evidencia que las Escrituras nos muestra.

Nuestro país, llamado El Salvador, ha sufrido desde muchos años atrás todo tipo de violencia, y ésta se ha desembocado por diferentes razones, muchas de esas razones han sido explicadas por los sociólogos quienes con sus estudios pueden demostrar los agentes detonadores.

Mi teoría es que la violencia que ha vivido nuestro país a lo largo de décadas se debe a una guerra espiritual que se libra desde la venida del anuncio del Evangelio: JESUCRISTO es el Rey de todas las naciones y TODO lo que existe debe someterse a su gobierno. Eso es el Evangelio. Y las huestes espirituales afincadas, acantonadas, acampadas, acuarteladas en nuestras ciudades se han volcado a rebelarse provocando toda clase de maldad para no permitir que el Reino de Jesús se extienda en sus territorios.

Por ello hoy día, vemos tanta similitud o casos peores, a los días de la guerra civil provocada por el embate del comunismo ateo del frente soviético en los 80’s. Miles murieron, miles quedaron mutilados, huérfanos, viudas, todo por una guerra que buscaba “ganar” un territorio para ejercer “dominio” sobre sus habitantes. Las causas, las banderas, los bandos eran otros, los resultados los mismos: muerte, terror, pobreza.

Durante esos años el pueblo de DIOS se unió para orar por la paz y proclamar el Evangelio. Vigilias, cruzadas, campañas, caminatas de oración, marchas, evangelismo de todas maneras, casas de oración florecieron en medio las balas y las bombas durante los 80s y 90s. Fui testigo activo de ello.

Pero… al conseguirse el objetivo la iglesia bajos los brazos, y esto me recuerda a Aaron y Hur sosteniendo los brazos de Moises cuando el ejército de Israel peleó contra Amalec en Éxodo 17, y entonces “amalec” comenzó a prevalecer sobre nosotros. Dejamos de buscar con la misma intensidad de DIOS y nos apartamos cada uno a su “tiendita” para “regocijarse” olvidando que el enemigo no se iba a dar por vencido.

Ahora han vuelto con mayor fuerza y ferocidad y sigue arrebatando las vidas sobre todo de los más jóvenes y débiles de nuestras ciudades. Su “modus operandi” es diferente pero el objetivo es el mismo: Robar, matar y destruir, la ley del reino de las tinieblas. Estas “legiones” salieron, como los demonios que fueron a los cerdos en Mateo 8, y buscaron donde “replegarse” para volver a “contra atacar” nuestras ciudades.

No quiero dejar planteado el problema nada más, pero la solución es la misma que plantea Juan 1:5 “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”

Más potencia de luz para erradicar las tinieblas. Y la luz es JESUCRISTO, pero también JESUS dijo que nosotros, quienes le seguimos, somos luz. Y una luz no tiene que esconderse.

Que el Espíritu Santo nos ilumine y nos guíe cual debe ser nuestro rol en la guerra espiritual. Y que los “generales” o pastores de las iglesias que verdaderamente predican el Evangelio sin ánimo de lucrarse, porque los hay, puedan humildemente buscar la unidad para el bien común, dejando a un lado diferencias de tradiciones o doctrinas distintivas de las denominaciones, para buscar la salvación de DIOS a favor de nuestra ciudad y sus habitantes.

Que podamos ver a uno sino a todos estos “endemoniados” como aquel que recuenta Marcos en el capítulo 5 “sentado, vestido y en su juicio cabal” convertido en seguidor de JESUS y predicando las buenas nuevas a otros.

JESUCRISTO ES SEÑOR DE TODO Y DE TODOS!

Santos y Mártires

A finales de los 70s, en un remoto caserío ubicado en las faldas de los cerros que rodean Nueva Concepción en Chalatenango, en una zona colindante con Santa Ana, un grupo de guerrilleros apoyados por los gobiernos ateos, anticristianos y comunistas de Cuba y la Unión Soviética se ubicó frente a la pequeña capilla de aquel pueblo con el fin de ejecutar públicamente al pastor de la única iglesia de ese sitio, que había sido fundada décadas atrás por los primeros pobladores de ese asentamiento. El predicador había nacido y crecido en ese mismo lugar, casado y padre de una niña, que muy joven había asistido al seminario para cumplir los estudios requeridos para poder ejercer el ministerio estaba ahora con su cabeza contra el suelo y en su sien ya sentía el frío cañon de un AK-47 sostenido por un encapuchado a punto de halar del gatillo para acabar con el “peligroso” enemigo que recién había sido arrancado violentamente de su casa.

Por la intervención divina y del padre del pastor, un agricultor sencillo y muy amigable, se logró evitar la desgracia que se avecinaba.

Lamentablemente no fue así para muchos otros pastores y evangelistas de las zonas rurales de nuestro El Salvador, que al principio del conflicto bélico ocasionado por la agresión comunista, fueron cobardemente asesinados por estas hordas guerrilleras que pululaban la zona aterrorizando a sus habitantes.

No hay bustos ni monumentos, ni calles ni aeropuertos nombrados en honor a esos servidores del Evangelio, porque las cámaras y plumas de los medios de comunicación no frecuentaban aquellas montañas ni valles. Porque posiblemente la causa de aquellos hombres y mujeres no servía para los fines políticos de los grupos que, hoy en el 2015, ostentan el poder en el gobierno.

Pero son santos y mártires también. Y nos invitan, a todos aquellos que hemos escuchado el verdadero Evangelio, a seguir su ejemplo en medio de estos tiempos cuando se idolatra al hombre y al estado y se ignora al verdadero DIOS.

Vivamos nosotros, los seguidores del DIOS tres veces Santo, para proclamar y demostrar el Evangelio aun a costa de nuestras vidas, apartándonos de la mundanalidad y el humanismo, dispuestos a ser santos y sacrificarnos día a día por la causa justa del Evangelio del reino de DIOS.

Con la ayuda de DIOS quizás podamos algún día despedirnos de este mundo como santos y mártires para dar la gloria al único digno de venerar y adorar, EL SEÑOR, DIOS DE ABRAHAM, ISAAC E ISRAEL.

Salvador para toda la nación, para hoy y el futuro

Cuando Pedro le confesó a Jesús “tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente” no estaba diciéndole -te recibo como mi salvador personal que ha de llevarme al cielo cuando muera- Más allá de eso, Pedro estaba declarando que Jesús era la esperanza para toda la nación, el Elegido que podía traer la salvación tan necesitada en ese preciso momento y para el futuro.

Pablo, Romanos, Calvino y Lutero.

Pablo no escribió Romanos en el contexto del catolicismo romano y su doctrina de las indulgencias/obras. Por lo tanto no quieras interpretar Romanos bajo una perspectiva errada. Pablo era un judío, escribiendo a judíos que habían creído en Jesús de Nazareth como el Mesías prometido por los profetas y que seguían practicando la Ley, así como Jesucristo mismo la práctico. Nunca Pablo les dice que dejen de celebrar las fiestas o que dejen de cumplir la ley solo por haberse convertido al “cristianismo”. De hecho no hay tal cosa como “cristianismo” tal como se ve ahora en el primer siglo. Jesús vino a cumplir y cumplió la Ley tal como el SEÑOR lo mandaba a todo judío. Los primeros discípulos de Hechos también seguían practicando la Ley y celebrando las fiestas anuales. No así las tradiciones de los ancianos que Jesús mismo invalidó como externas a la Ley de Moisés.

Juan Flores: Mi trabajo con los niños de la calle

427669_184388558337347_1326964839_n

Por Juan Antonio Flores

Mi trabajo se inicia el año de 1992, un mediodía después de haber visitado a los niños “huelepega” en el Parque Libertad, le dije (al Señor) que quería trabajar con ellos y me aceptó, desde entonces he trabajado con el Proyecto Moisés.

Un breve resumen de mi trabajo, una reseña al principio.

Niños en un principio, jóvenes ya después, pero siguen siendo niños para mí. Lloran y patalean cuando se les quita el bote de pega, como lo haría cualquier otra persona adicta al licor, como lo haría una persona adicta al cigarro si se le quita el cigarro, se enojaría. O como lo haría otra persona adicta a otra clase de droga, llora, se desespera y pelea.

Así son los niños de la calle con su bote de pega, lo guardan muy bien; para ellos el bote de pega es más delicioso que un plato de pollo Campero o un pedazo de pizza.

Con la pega pierden el sentido del gusto, pierden el sentido del olfato; lo mismo les da estar en el basurero que estar en un lugar aseado. Lo mismo les da comer con las manos sucias, como con las manos limpias. DIOS es bueno con ellos, no se enferman del estómago.

Los he visto estar metidos dentro de los colectores de basura y salir bien satisfechos después de haber comido toda clase de desperdicios.

No les gusta las camisas de vestir (formales) ni los pantalones sino los “jeans”, las camisas “sport” y zapatos “tennis” se sienten más cómodos y la ropa les “dura más” (así dicen ellos).

“La gente que nos quiera que sea así como somos”, con piojos, “mechudos”, con la boca llena de pegamento, dicen esto mientras sus ojos vagan en el vacío.

¿Dónde duermen? en cualquier parte. Muchas veces en grupos, se cuidan entre ellos como hermanos. Se guardan sus cosas, sus secretos, sus nombres verdaderos, sus intimidades y cuando a uno de ellos le hace falta algo otro se lo da. Cuando alguien tiene mujer y se cansa de ella permite que otro la pueda tomar de compañera y no hay problemas. El que tiene mujer debe trabajar o “hacer la consiga” para mantenerla.

¿Lloran los “huelepegas”? Sí, lloran. Los he visto llorar (y me han hecho llorar), lloran como niños, con mucho quejido, lloran a la vez por todas aquellas cosas que para ellos han sido imposible obtener o recordando momentos con sus padres. Sí, también cuando ven algún compañero que se lo han llevado injustamente la policía, cuando la policía los golpea como si fueran hombres adultos en la cara con garrotes, lloran también cuando están enfermos, cuando les quitan los botes de pega que es muy valiosa para ellos.

¿Ríen los “huelepega”? Sí, claro que sí. cuando tienen un bote de pega nuevo, cuando tienen ropa limpia, cuando tienen dinero, cuando se les da comida, cuando a las cuatro de la tarde se les da una taza de café con pan, una leche poleada o un atol de maíz. Son felices, están alegres, bromean entre ellos, me abrazan de alegría. Cuando tienen dinero me dan para que pague el bus, me compran café y me lo tengo que tomar porque si no se molestan. Los quiero a los niños, cuando están enfermos he orado llorando por su salud. DIOS es bueno con ellos.

Ahora en el 2001, aquellos niños que en 1992 tenían 7 o 10 años son jóvenes hoy, se ha crecido, han soportado muchas cosas. Han sobrevivido a muchos riesgos, hambre, frío, enfermedades, golpizas, desprecios y más.

Ahora les gusta orar, piden que yo ore por ellos, tratan de andar aseados y cuidan su ropa, algunos de ellos cargan maletines con ropa, me piden que les compre cepillos y pasta dental, quieren lavarse los dientes. Ahora varios de ellos tienen su cédula de identidad, (Mossa quiere que les saque sus papeles en Armenia, allí nació en 1977).

¿En qué los atiendo? ¿Cómo los atiendo?

Los visito en el Parque Libertad y sus alrededores los días de semana por la mañana y por la tarde, por la mañana los visito de 9:30 a 12 y por la tarde de 3:30 a 6, salvo el día miércoles por la mañana o cuando me llaman del Complejo (Colegio de la iglesia) para suplir algún profesor, me conceden la oportunidad de darle clase a los niños. Los días miércoles doy Educación Física a los de Prepa y a los de Primero y Segundo grados, pero siempre visito a los niños de la calle por la tarde.

Lugar: Frente a Parque Libertad frente al ex colegio Salarrué y sus alrededores, parque San José, Hula-Hula y parque Barrios.

Los curo, les presto atención de primeros auxilios, heridas, golpes (causados por la policía, municipal y nacional) o que por pelear entre ellos mismos. Uñeros, hongos en el cuerpo o en los pies, torceduras de brazos y piernas, etc.

Unidades de Salud Concepción o San Jacinto o Comandos de Salvamento. Cuando la situación es muy grave los llevo a estos lugares para que los atiendan. Ahora hay una clínica gratis para ellos, atendidos por los doctores Pérez, Casamalhuapa y Dra. Rodríguez.

Les compro ropa usada barata (de a tres colones la pieza) cuando ellos me la piden, lo que no les puedo conseguir son zapatos. Les compro café con pan (cuando puedo, un paquete de galletas vale cinco colones y trae 12 paquetitos), leche poleada o atol de maíz. Les colaboro comprándoles anilina (tinte colorante), pasta o betún para los que trabajan lustrando zapatos.

¿En qué utilizan el tiempo los muchachos?

Carolina (que no deja el “traguito”), Maritza, Isaí, Plancha, Cámara y su hermano, el enano Luis Alonso, todos ellos acarrean agua y hacen mandados a las señoras que tienes puestos de comida en ese lugar. Estas señoras los envían a hacer compras al Mercado Central.

Mossa, Ramiro y su esposa la China, venden dulces en las paradas y los buses. Ramiro y su esposa viven en la colonia Bosques del Río y asisten a la iglesia Elim.

Marvin, un niño de 8 años, Gloria Estela (mujer de Isaí, Colmillo, Roberto (“Rambito”) ellos sí pasan allí en el parque. Misigato y Andrea con sus dos niños están en Usulután, pero vienen algunos días al parque. Petronila y su señora tienen negocio en el parque. Terremoto, La Bestia, la Guayaba, Omar, el Gallo, Bolsón y otros están en el penal de Mariona o en cárcel de Mujeres en Ilopango.

Ya no está la niña Chave, sus hijos y Chus quienes eran los que les proveían la pega y drogas a estos muchachos. Si alguno de ellos no les compraban no los dejaban estar allí. En el parque, gracias a DIOS, poco a poco el temor a DIOS, el deseo de cambiar, el consejo diario que se les comparte y la Palabra de DIOS han dado o están dando frutos.

Carlos Funes, Pocasangre Flores, la Paty, la Sonia, se han formalizado o vuelto con sus familias. Carlos, hermano de Oscar Ovidio viene a la iglesia y trabaja, según dicen, en una lavandería por el Modelo.

Quiero patentizar mis agradecimientos a las personas que me permiten trabajar con PROYECTO MOISES, lo hago con toda buena voluntad y amor en el Señor.

Talvez sería pedir mucho al Señor pero quisiera una casa aunque sea alquilada donde los niños o muchachos pudieran dormir, bañarse, lavar su ropa, guardar sus cosas; un lugar donde me pudiera reunir con ellos para compartir la Palabra de Dios.

MUCHAS GRACIAS

Octubre del 2001.

Nota: Este escrito corresponde la fase I del Proyecto Moisés, que se dedicó durante una década a rescatar a los niños adictos a la pega que deambulaban por el centro de San Salvador en los 90s. Cuando ya no hubo más niños “huelepega” en las calles el hermano Juancito, como se le conocía en los parques y calles, retomó su ministerio de predicar en los mercados y parques del Gran San Salvador. DIOS lo llevó al Mercado Tinetti al oriente del centro, donde estableció un lugar que servía como aula de refuerzo para los hijos de las vendedoras del mercado que venían de las afueras de San Salvador. Cuando fue diagnosticado con cáncer de pulmón tuvo que delegar su trabajo a un equipo que hasta hoy continúa enseñando y pastoreando a los niños. El hermano Juancito (mi amado padre) fue con el SEÑOR el pasado 6 de febrero.

Pro aris et focis

Es una frase en Latín que se traduciría como “por Dios y por la patria”, usada por muchas familias y ejércitos como “grito de guerra”. El llamado a pelear a la hora de iniciar la primera embestida en las batallas, arengando a los soldados a luchar y defender lo que más apreciaban en la vida, Dios y su país.

Hace dos días quienes vivimos en El Salvador leímos la noticia de la muerte de cinco personas en una de las ciudades más peligrosas y pobladas de este pequeño país, Apopa. Enclavada hacia el norte de la capital y peligrosa por el asedio de pandillas de asesinos opresores, la gente vive atemorizada y atrapada sin escape ante el embate de un mal “social” llamado violencia.

Irónico es que también Apopa está llena de pequeñas “iglesias” que intentan ser la sal y la luz en medio de la oscuridad y la podredumbre que reina. Apopa no es la única ciudad de El Salvador en esta situación. El país, la patria está enferma, está muriendo.

De los cinco fallecidos tres eran pandilleros que llegaron a una pequeña iglesia con el fin de asesinar un rival que intentaba reinsertarse trabajando en el programa de la quinta víctima, el pastor de la iglesia, quien hacia labores de albañilería en el local de la pequeña casa que sirve como “templo”, que por haber presenciado, y no dudo que haya querido evitar el crimen, fue eliminado por los tres verdugos. Verdugos que al huir del lugar cosecharon lo que recién habían sembrado en manos de agentes de la policía que patrullaban la zona.

Noticias como ésta llenan las páginas de las ediciones de los noticieros cada día. ¿Hasta cuando acabará esta situación inmanejable por medios humanos? La respuesta no está ni en manos de los políticos, ni en manos de los educadores, ni en manos del gobierno ni de la ONU o la OEA, la respuesta está en las manos que se juntan para interceder por esta nación.

Parece que para quienes nos llamamos iglesia hemos olvidado o pasado por alto que Jesucristo, nuestro Líder, la Cabeza, dijo que quienes le siguieran serían la sal y la luz de la tierra, que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella.

Hemos olvidado que el padre de la fe, Abraham, intercedió no una vez, sino varias, por una ciudad que sufría de males similares a los que nos aquejan hoy.

Ignoramos o pasamos por alto que tenemos una batalla espiritual, no contra sangre y carne, sino contra ejércitos invisibles del mal, que luchan gobernar por el territorio que nos toca “defender” o “conquistar”, nuestra ciudades.

Hace 25 años la iglesia oraba por la paz en nuestra nación, el cese de la guerra civil desatada por el odio de clases y por el sistema ateo comunista en expansión. Vigilias se hacían cada fin de semana, cruzadas en los parques y estadios, cultos en las iglesias en todo el país, y la paz vino y la iglesia se durmió.

Se nos ha vendido la idea y la hemos comprado que la violencia que vivimos es un fenómeno social. Y lo es, pero este fenómeno visible tiene causantes invisibles: el diablo, el autor del mal, comanda las hordas que dirigen las mentes de quienes hacen maldad en la ciudad, no solo la que aparece en los titulares de los noticiarios, sino también de la que sucede a diario en otros escenarios más íntimos.

Uno de los objetivos más buscados por el enemigo es la familia. La desintegración y la deformación familiar (¿matrimonios del mismo sexo?) son operativos bien recompensados por el rey de la oscuridad a sus demonios secuaces. Cada hogar desintegrado será tierra fértil para sembrar odio y violencia. Y es que las familias son importantísimas en el plan de DIOS para la creación. No por nada la primer institución que el SEÑOR forma es una familia, para llevar a cabo su plan de llenar la tierra y gobernarla.

Así que lo primero que el dios de la riquezas y pobrezas busca es destruir las relaciones familiares. Lo hace por muchos medios, el más común de todos es cuando los padres dedican más tiempo a sus carreras, oficios, trabajos y hasta ministerios que a sus propias familias.

La Biblia nos enseña desde el Génesis mismo que el propósito de Dios era que las familias fueran bendecidas. Y es así como las naciones prosperarían. Se lo dijo a Abram cuando le llamo: “y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gen 12:3). Más adelante, cuando ya era llamado Abraham, DIOS le afirma que “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra…” (Gen 22:18). Siendo el apóstol Pablo quien nos explica que la bendición para todas las familias, para todas las naciones se recibe en Cristo Jesús, la simiente (Gal.3:15).

La iglesia está llamada a “pelear” por DIOS y patria, por medio de la oración ferviente como lo hacían los primeros creyentes en Hechos. Está comisionada a predicar y discipular a las naciones.

Esta es una invitación urgente, si eres parte de la Iglesia, el cuerpo de CRISTO, a unirte a otros creyentes e interceder por este país, El Salvador, estés donde estés tu oración es la canción que DIOS está esperando escuchar de parte de su pueblo.

No podemos abandonar a merced del mal nuestra tierra, solo porque vamos a “escapar”(?) de esta tierra un día no significa que nos desentendemos de nuestra patria y dejamos de ser “la sal y la luz” que JESUS quiere que seamos.

JESUS nos enseñó a orar diciendo: “Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como se hace en los cielos”. Y su reino no viene por fuerza ni armas, viene de una manera irracional para los racionalistas: sobre las rodillas de la oración clamando “Venga tu reino”.

Por DIOS y por patria, oremos! Es urgente llamar a los ejércitos de luz a usar sus armas espirituales para resistir al mal, para echar a las fuerzas demoníacas de los territorios que han usurpado e invadido.

Salmo 65.

Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,
Y a ti se pagarán los votos.

Tú oyes la oración;
A ti vendrá toda carne.

Las iniquidades prevalecen contra mí;
Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,

Para que habite en tus atrios;
Seremos saciados del bien de tu casa,
De tu santo templo.

Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,
Oh Dios de nuestra salvación,
Esperanza de todos los términos de la tierra,
Y de los más remotos confines del mar.

Tú, el que afirma los montes con su poder,
Ceñido de valentía;

El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas,
Y el alboroto de las naciones.

Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas.
Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

Visitas la tierra, y la riegas;
En gran manera la enriqueces;
Con el río de Dios, lleno de aguas,
Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

Haces que se empapen sus surcos,

Haces descender sus canales;
La ablandas con lluvias,
Bendices sus renuevos.

Tú coronas el año con tus bienes,
Y tus nubes destilan grosura.

Destilan sobre los pastizales del desierto,
Y los collados se ciñen de alegría.

Se visten de manadas los llanos,

Y los valles se cubren de grano;
Dan voces de júbilo, y aun canta.

Árboles de justicia

Hace varios años en mi primera y única visita que he hecho a los Estados Unidos, nuestra familia en California nos llevó de paseo al Sequoia Park, que toma su nombre del bosque de árboles gigantes y centenarios que lo forma, puedes ver algunas fotos de google aquí. Es realmente impresionante el tamaño de estos “arbolotototes” plantados en ese lugar hace cientos de años. Lo curioso es que las semillas no son más grande que un grano de café, uno podría pensar que las semillas deberían ser enormes también, pero son muy pequeñas. Esta tarde al estar estudiando “on line” un curso de Plantación de Iglesias y aprender que toda nueva iglesia a ser plantada necesita una semilla sacada de la Palabra de YHWH de donde germinar, venía a mi mente la visita a este bosque al ver como DIOS usa la figura de los “árboles” para enseñarnos sobre la plantación de iglesias. Pensaba un par de cosas:

1. Los árboles gigantes de ese bosque tienen sus raíces muy pero muy profundas, y todos ellos están “conectadas” entre sí bajo la tierra, formando una “red” que los mantiene unidos entre si. Son fuertes, masivos, resistentes, necesarios para ecosistema, albergan cientos de especies animales, producen oxígeno, tú mismo puedes ir descubriendo todos los beneficios de un bosque como tal, es lo mismo para cualquier bosque en cualquier región del mundo: son necesarios, son vitales para la Tierra.

Así de necesarias son las iglesias en el mundo, pero las “iglesias” tal como la Biblia nos enseña que deben ser. Sembradas y nutridas en la Palabra de Dios, con raíces profundas, troncos fuertes y ramas llenas de follaje, a fin de servir para la preservación del “cosmosistema”.

Pero si somos honestos, la realidad en nuestras ciudades es diferente, tienen un paralelo con lo que sucede en el mundo “natural”. Así como la deforestación crece en nuestro planeta, la “deforestación” espiritual también crece, ya que los “bosques fuertes” han sufrido la “tala” indiscriminada por diferentes causas, muchas de ellas, la “plagas” internas o “cizañas” del maligno. Escribir sobre quienes han atacado estos bosques será tema de otros post.

Lo que quiero destacar y dejar en nuestras mentes es que necesitamos abrir nuestros ojos y ver como nuestro mundo sufre de la “deforestación” de los “árboles de justicia”, del “plantío de Jehová” que habla Isaías 61.

No por nada la cruz, hecha de madera, es un símbolo de un árbol que reverdece, que trae vida, de una “semilla” que ha muerto para germinar en “renuevos” de justicia. JESUCRISTO es el ARBOL DE VIDA y su iglesia debe ser un bosque de árboles de justicia que llenen la tierra, una nueva creación que surge de la semilla que fue sembrada en el monte de la muerte, el Golgota.

Tenemos esperanza porque en el huerto del Señor, cuando un arbolito es cortado es para que dé renuevos, ahí hasta el arbusto más seco reverdece.

Si te sientes cómodo y seguro en tu “iglesia”…

Vuelvo a tomar el lápiz, digo el teclado, para volver a escribir algunos pensamientos e ideas. Después de varios meses fuera de estas “ondas bloguerianas” intento escribir para mí mismo, pero si puede ser de utilidad a otras personas estaré más que agradecido por la gracia de Dios.

Pensaba sobre esta idea muy popular hoy día: “La iglesia como un lugar seguro”… muchos de nosotros hemos abrazado esta manera de pensar cuando vemos hacia “fuera”, en el mundo, la situación difícil, violenta y “pecaminosa” que nos rodea. Sobre todo si tenemos hijos en edades de “riesgo”, sobre todo en una sociedad vulnerada por las fuerzas demoníacas de la muerte y el terror hacia la juventud. Y cuando digo “fuerzas demoníacas” estoy siendo literal, es posible que quienes hemos sido cristianos “conservadores” por algún tiempo hemos olvidado que existe una guerra espiritual real que no podemos obviar ni ocultar.

Pandillas violentas y mortíferas, delincuencia, corrupción gubernamental, desorden social, inmoralidad legalizada y otros males “sociales” no son más que consecuencias y síntomas de que nuestras ciudades han sido invadidas por las tinieblas, contagiadas por un “ébola” espiritual, debilitada cada vez más por una fiebre “espiritual” que causa el quebranto del Cuerpo de Cristo.

Es por eso que tendemos a ver a la iglesia como un refugio “anti-áereo” donde corremos a ocultarnos y protegernos del bombardeo infernal. Nos sentimos seguros dentro de sus “cuatro” paredes… cuando cantamos juntos, oramos, escuchamos un sermón o tenemos convivios o eventos sociales entre “cristianos”.

Los fines de semana corremos a cada lugar de reunión para encontrar “tranquilidad y paz” en los servicios religiosos. Uno puede ver como las “iglesias” proliferan más y más en San Salvador, seguramente la situación social actual ha hecho que haya un “rebrote” de “iglesias” en este país.

Pero ¿acaso la iglesia fue ideada para ser un lugar seguro? Al momento de su nacimiento, en aquel aposento alto donde los primeros discípulos permanecían, ser un seguidor de Jesucristo se había vuelto un acto temerario. Los primeros cristianos, como todos sabemos, fueros perseguidos y condenados a muerte por “pensar” y “actuar” en “contra” de la corriente del mundo.

La “iglesia” seguramente no era un lugar seguro, si lo que querías era permanecer seguro y con vida mejor que no fueras parte de ese grupo de “transtornadores” del mundo, de alborotadores de ciudades, de desestabilizadores de imperios.

¿Estamos mal entonces si buscamos a la iglesia como un lugar de refugio? Pienso que la iglesia de Hechos tiene la respuesta y por ello te recomiendo que leas ese maravilloso y mal valorado libro de la Biblia. No podemos decir que lo que sucedió en Hechos no puede suceder hoy, eso sería ponerle a DIOS un límite, sería como decirle que ya no puede hacer lo que hizo en Hechos. Al contrario, ¡necesitamos urgentemente que lo pasaba a la iglesia de Hechos suceda hoy mismo!

Es urgente que se levanten “Pedros” sin temor a predicar a JESUCRISTO en las plazas, necesitamos ver “cojos” sanados que se levanten y alaben a DIOS escandalosamente en las calles. Nos urge que “Saulos” se conviertan en seguidores de JESUS. Que muchos “Cornelios” reciban el don del Espíritu Santo, que haya temor a intentar engañar al Espíritu Santo, aunque esto conlleve enterrar algunos “Ananías y Safiras”, que las piadosas y generosas “Dorcas” sean levantadas de la enfermedad y la muerte, que “Felipes” recorran el mundo predicando. Que multitudes sean añadidas a la Iglesia cada día. Que el mundo mismo vea una revolución social ocasionada por un corazones nacidos de nuevo y sometidos al gobierno del reino de los cielos.

Necesitamos perder el miedo a ser cristianos como los de Hechos, llenos de amor unos para con otros, de tal manera que no habían entre ellos necesitados, ser llenos de valor para ser testigos de Jesucristo. Que la gente no nos llame nada más “cristianos” sino que nos reconozca como tales.

Dale un vistazo al libro de Hechos como si fuera la primer lección de tu libro de discipulado, por una vez trata de leerlo con los ojos de un lector que no tiene un prejuicio o una valoración previa del libro, como un niño cuya inocencia lo lleva a creer lo que lee. Léelo como si estuvieras leyendo el primer capítulo donde tú eres parte del siguiente, imagina el final glorioso que tendrá ese libro.

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo y su cuerpo no se esconde ni huye, es la esposa del Cordero y él es Rey, la iglesia no es un adorno para Cristo ni una reina de belleza, tal como la reina Ester fue una agente para salvación, la iglesia es la pareja de Cristo, su compañera en la lucha contra las tinieblas, en la misión de salvar a su pueblo.