Sin muro y sin puertas…

“Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.” Nehemías 1:3
Esta fue la respuesta de los habitantes de la destruída Judá a Nehemías, quien estaba en Persia como consecuencia de la deportación hecha por Nabucodonosor hacia Babilonia.
Setenta años después, en el cumplimiento de la Palabra del Señor dada a Jeremías, un remanente ha regresado a Jerusalén para reconstruir el templo, pero no ha sido suficiente para proteger la ciudad, sin muro y sin puertas.
De la misma manera muchas iglesias están sin muro ni puertas dentro de un país que en otros tiempos envió cientos de misioneros a establecer iglesias y ministerios en los países latinoamericanos.
Vestigios hay de un avivamiento pasado, edificios mudos, que alguna vez estuvieron llenos de feligreses, se erigen como monumentos a un época “dorada” del cristianismo en este “pequeño” pueblo en el valle central de California.
Pocas iglesias han quedado vivas, y estas pocas sufren el va y ven de sus miembros, el “invierno de Narnia” se ha prolongado y las consecuencias morales en la familia y en la juventud han pasado factura.
Y es que no hay puertas ni muros que protejan a los creyentes en estas ciudades pequeñas, aunque las iglesias aun mantienen Biblias en las butacas, no así en los púlpitos. Los telepredicadores de superación, prosperidad, pensamiento positivo, sanidad a cambio de cheques, etc. han logrado confundir al “remanente” de creyentes fieles.
Los falsos maestros que enseñan por televisión el “evangelio de la prosperidad”, de “señales y prodigios”, de “vida en victoria”, la “pobreza es pecado”, etc, llenan los canales de televisión mal llamados “cristianos” y confunden a las ovejas para seguir ese “otro evangelio” que cada uno de ellos proclama.
En verdad “el remanente está en gran mal y afrenta” a la espera de verdaderos “Nehemías” y sus comitivas que vengan a edificar, enseñando a estudiar la Biblia y a practicarla.
Hay una gran necesidad en esta nación pero pocos los obreros que son capacitados para atender al rebaño, para cuidar los “cultivos” de almas.
Se necesita un nuevo avivamiento en este valle seco, árido y con muy pero muy pocas lluvias.
El trabajo es difícil pues en medio del remanente hay “sambalatses, tobiases, jesemes” y una variedad de enemigos dentro y fuera de la iglesia que se oponen, ayudados por las leyes de los reyes, a que el muro se edifique y que las puertas se aportillen.
No se cuánto tiempo más será nuestra sorpresiva misión aquí, pero mientras tanto queremos ser fieles, ya el Señor de la mies dirá si nos permite trabajar aquí en sus campos, o nos envía de regreso a casa o a otro lugar, lo que sí es cierto, es que Dios nos ha estado entrenando con pruebas difíciles en este “desierto”, tanto que por momentos desfallece el ánimo, pero el siempre se presenta como poderoso gigante, y nos da fuerzas cuando ya no tenemos ninguna.
¡Aleluya!
Jesucristo viene, que nos encuentre haciendo su obra y no la obra de otro dios.
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s