Si Dios es con nosotros…

El dos mil trece fue un año particular para mí y para mi familia. Algunos eventos que sucedieron quisiera borrarlos, otros guardarlos. El balance final del año: Dios ha sido más que bueno!

Dios permitió que viera mis fallas y faltas de una manera más clara, y que reconociera que debían ser removidas de mi corazón. En casos de personas con adicciones se llaman “intervenciones” cuando la familia busca la ayuda profesional e “intervienen” en el camino de la persona para tratar de evitar su total fracaso. En mi caso, Dios intervino para frenar mi uso “adictivo” de la soberbia, un pecado feo y asqueroso que, de manera silenciosa, me estaba arrastrando a la amargura y el resentimiento con toda la gente.

Y Dios tuvo que “descoyuntarme el muslo”, tal como una persona me lo hizo ver, con su inmensurable misericordia y amor. El proceso fue y sigue siendo doloroso, pero Dios en su gracia, nos sostiene día a día. Y es que mi alivio es sentirme hijo de ÉL, pues Dios al que toma por hijo lo disciplina. Por ahora estoy en el proceso de “desintoxicación” del abuso de ese pecado y con el deseo de vivir como Dios quiere realmente, libre de orgullo y soberbia.

Dios es bueno, y usa a muchos para mostrarnos lo bueno que es Él. Y en este proceso, que ha involucrado muchos cambios para nosotros, fuimos abrazados y apoyados por nuestra familia y amigos, y sin merecerlo nos brindaron la mano y el pan en los momentos más difíciles que pasamos luego de quedar sin empleo.

En especial agradezco a mi esposa por su amor y apoyo super ultra incondicional. A mis hijos por su amor celestial. Pero también debo agradecer a mi padre, a mi madre, a mis hermanas quienes nos apoyaron todo el tiempo que estuve en el ministerio y más allá.

A nuestra “extensa” familia en California, a nuestro amados amigos los Rodríguez, a nuestros amados amigos los Rhoades, a nuestros amoados amigos los Parris, a las personas llenas de amor que sin nosotros saber quienes son pagaron tantas veces los almuerzos y refrigerios de Amy en la escuela, a la persona bondadosa que pagó las mensualidades de la escuela de Amy estos últimos meses, muchas, muchas, muchas gracias!! Al grupo anónimo de hermanos de VidaNueva que nos dio su ayuda justo en el momento preciso, al grupo de IDEM, quienes nos acogieron nuevamente con tanto amor y nos ayudaron también. 

A cada hermano y hermana de VidaNueva que con su aprecio y abrazo nos han mostrado su amor y lo mucho que Dios nos ama, a pesar de mí. Les puedo garantizar que he sentido en cada abrazo, en cada saludo, en cada muestra de aprecio, el amor de Dios.

Luego de cuatro meses sin empleo, Dios me restituyó el que le entregué hace seis años cuando me llamó a trabajar a VidaNueva, y por su gracia, la agencia de publicidad donde laboré me volvió a dar trabajo (no es tan fácil con 43 años de edad y mucha competencia en el medio, es pura gracia de Dios), como dicen “estoy en mi salsa” otra vez y tratando de poner en orden las cuentas atrasadas. 

No puedo más que decir al final de este año que Dios ha sido bueno y lo seguirá siendo en el dos mil catorce.

Si puedo darte un consejo al final de este post es: Procura vivir una relación permanente de intimidad con Cristo, en la cual dependas completamente de Él para vivir, la actividad religiosa lo único que hace es “quemarte” y “cansarte”, ya que uno trata por medio de “obras propia” parecer “más espiritual”, cuando la Biblia enseña que solo permaneciendo (día a día) en Cristo podemos llevar fruto. Y el fruto para mí es sencillamente, amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo.

Les amamos a todos!

Soli Deo gloria!


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