La parábola del cuerpo.

¿Qué harías si uno de tus dedos sufre una cortadura o un “machucón”? Seguramente te dolería mucho, y si no tratas la herida como debe ser podría generar una infección seria que afecté a mas de uno de tus miembros. Estoy seguro que si sucediera tal percance cortarías tu dedo completo para evitar lidiar con el problema de la curación, de todas maneras ¿qué es un dedo si tienes nueve más? ¿Lo cortarías sin buscar otra solución? Es incomodo tener que tratar esos miembros molestos cuya apariencia no nos gusta o no nos conviene. Es molesto tener que caminar con un dedo inflamado en el pie, lo más sabio es cortarlo ¿o no?, si de todas maneras Jesús lo dijo no “Si tú ojo derecho te es ocasión de caer sácalo de ti” ¿Se refería a eso?… ¿Es lo que hacemos? ¿Acaso no vamos al médico y hacemos todo lo posible por salvar hasta el dedito más pequeño del pie? Nadie quiere perder un miembro de su cuerpo, es lo último que haríamos si con eso salvamos al cuerpo, cuando un miembro debe ser amputado, pero aún así, no te sale otra mano ni otro dedo, debes vivir siempre con tal carencia, porque obviamente se tomó la decisión de amputar el miembro. Es una manera fácil de solucionar el problema.

¿Y cuándo decides cortar un miembro? Bueno, en realidad es la cabeza quien lo decide, los otros miembros no pueden sino dolerse con su compañero, y ayudar a restablecerlo.

No puede otra mano decidir cortar la otra mano. Los miembros del cuerpo se cuidan, por muy feos que nos parezcan los cuidamos, y cuando están dañados o cansados más.

Así es con la Iglesia también…

 


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