Del otro lado de la cancha…

Practicamente este fue el último día en la que fue mi “cueva” por varios años. Quienes alguna vez visitaron mi “ermita” se habrán dado cuenta que me gustaba la luz tenue, casi la oscuridad, la luz blanca de las lámparas fluorescentes me cansa rápido la vista. Casi nunca usaba aire acondicionado, usaba un ventilador que daba a la compu y hacia mí. Mi fiel compañera fue una iMac, de 2 Gigas de RAM, (que gracias a los Parris ahora tiene 4 de RAM, apenas pude disfrutarlos) que tuve el privilegio de “estrenar”, en su tiempo era “la compu”, pero la tecnología avanza a zancadas y ahora pues, después de haber sido un ferrari se convirtió en un “toyotía mil”. Fue bueno “jugar” de ese lado de la “cancha”, aprendí mucho, crecí en todo aspecto, en mi caminar con Dios y el campo profesional, pues tuve que producir proyectos que antes no hacía.

Ahora regreso al lado de la “cancha” donde estuve “jugando” antes, podrías llamarle la liga “amateur” si consideras que la liga “pro” es donde los “jugadores” viven de “jugar”.

Y aunque existen varias diferencias, la meta hacia la cual nos dirigimos es la misma. Cada uno tiene una asignación de parte del “Coach” Supremo, a veces el Entrenador Celestial hace rotaciones, agrega nuevos “fichajes” o pues prescinde de algunos de los “jugadores”.

Pero hay oportunidades para todos, lo duro del “campo” y del “juego” requiere que sepamos jugar en equipo y que muchas veces se harán cambios, pasaremos a la “banca” o nos colocarán al otro lado de la cancha. Así que, entender y aceptar que Dios es soberano y hace lo que a Él le plazca es importante para todos aquellos que se “inscriben” en la liga.

Nada es de uno, el mundo gira y nosotros en él.

Por ahora la posición que me ha asignado es la de “esposo” y “padre de familia” a “tiempo completo”, y pienso desde ya en luchar para ganarme alguna vez el título de “mvp” (jugador más valioso) de parte de mi amada esposa y de mis preciosos hijos, y de mis nietos también (aunque sean un par de cachorros schnauzers).

Siempre me ha llamado la atención el servicio a los más necesitados, los menos privilegiados en la sociedad y quizá es tiempo de poner en práctica lo que “predico”. Y esto viene por herencia, mi papá siempre ha tenido un espíritu de servicio, lo recuerdo cuando yo tenía unos 6 años acudir, como socorrista voluntario de la Cruz Roja, a las emergencias que sucedían en el centro de San Salvador. Estos últimos 25 años mi papá ha sido socorrista voluntario pero de la Cruz de Cristo, atendiendo y curando a niños en los parques Libertad y Plaza Barrios, con su “escuelita” vespertina para los hijos de las vendedoras ambulantes del Mercado Tinetti en San Salvador. Así que ejemplo tengo para saber que Dios siempre tiene gente que cuide a los más olvidados. Es cierto que debemos “ganar almas”, pero no puedes atreverte a llevar el Evangelio a una persona sin tampoco llevarle pan y abrigo si lo necesitan.

Hace unos 20 años participé en las dos primeras Marchas para Jesús que se hicieron en El Salvador, era un movimiento global y tenía como propósito anunciar a Cristo en las calles de cada ciudad. Tengo una firme convicción en que la alabanza, como una proclamación de Jesucristo, no debe limitarse a los templos, sino que debe ser pública, tal como sucedió en la entrada de Jesús a Jerusalén, la gente aclamaba “Hosanna al Hijo de David”, es decir, “Hijo de David (el Mesías) sálvanos, libéranos”. Nuestras ciudades urgen de ese mismo clamor “¡Hossana en San Salvador al Hijo de David!”. Por lo que estoy buscando formar, junto a otros a los que Dios mueva el corazón, un movimiento que lleve la alabanza a las plazas, a las calles, a los lugares “menos adecuados” pero con una tremenda necesidad de escuchar el Evangelio, las buenas noticias para los pobres.

Por último, soy un fiel creyente en la Iglesia, sin nombre y sin denominación, aquella Iglesia que no tiene edificios, que no tiene “oro ni plata” pero sí “el poder del Espíritu Santo” para ser testigos de Cristo, que está dispersa en cada salón de clases, en cada oficina, en cada fábrica, en cada rincón del planeta los siete días de la semana. No me cansaré de repetir que cada iglesia local debe ver el ejemplo de aquella comunidad de discípulos que nos cuenta el libro de Hechos, somos la continuación de esa iglesia fundada por Cristo mismo.

Por supuesto que de algo debo vivir, y pues “haremos tiendas” para sostener este anhelo de ver el Reino de Dios en nuestra ciudad, para ver “cielo sobre tierra”. Así que espero pronto poder estar laborando en el lugar que Dios me tiene preparado.

Pero de que nos mantenemos en la cancha, nos mantenemos. Y quiero animarte a ti para que no te quedes en los graderíos, como un expectador o un comentarista, hay mucho espacio en el equipo del Señor y ya sea en la liga “pro” o en la “amateur” se te “pasará la pelota”.

Agradezco a Dios en primer lugar, pero también a los pastores de VidaNueva, Julio y Steve, por haberme dado el privilegio de jugar en la liga “pro” estos casi siete años, siempre me trataron muy bien y estuvieron a la orden en cualquier situación difícil que pasaramos, aprendí mucho, y valoro esa linda oportunidad. Lamentablemente pues, algunos “jugadores” dejamos de “rendir” como se espera y debemos dar paso a “jugadores” más dotados y más habilidosos.

Un agradecimiento especial también para la hermana Patty de Contreras, quien nos brindó y nos brinda su apoyo siempre como esposa de pastor que es y que comprende bien las limitaciones de aquellos que “trabajan por fe”. A Normita Hidalgo por su apoyo dentro de la administración, a la hermana Rosita (quien anoche fue ingresada al hospital y te pido que ores por ella por una dolencia en la vesícula) por el servicio que hacía en la oficina, a William (chiquito) por esperarme despierto tantas noches a que saliera de la oficina cuando había alguna producción, a don Mike por su amable atención a cualquier cosa que solicitabamos su ayuda.  Gracias Roxana de Flores por abrir mi oficina tantas veces que olvidaba las llaves en casa, a Vilma Camino por echarme la mano siempre que le solicitaba un anticipo para terminar la quincena.

Gracias a mis compañeros de trabajo, en especial a aquellos que me animaron y me mostraron amistad verdadera tras anunciarse mi salida.

VidaNueva es una iglesia muy buena para toda mi familia, y veo el amor del Buen Pastor al colocarme justo en ese redil. Y aunque se que ha costado, me he vuelto más oveja estos años de lo que era antes.

Agradezco a todos los hermanos que en estas últimas semanas nos han manifestado su cariño y apoyo, no se imaginan como cada una de sus palabras, de sus muestras de amor ha hecho que esta transición sea menos dura para mí y para mi familia. En especial a los que, sin esperar nada a cambio, fueron y serán nuestros leales amigos, ellos saben quienes son, y como dice Marcos Vidal, “no es necesario que los mencione pues se dan por aludidos.”

Quienes se preguntan si seguiremos congregándonos en VidaNueva les cuento que sí, no llegué a la iglesia por causa de puesto, sino que el puesto llegó a mí porque era parte de la iglesia, pero nos trasladaremos al sitio Miralvalle, que fue donde inicialmente llegamos, por cuestiones de horarios, cercanía y por identificación social.

Quiero agradecer y hacer una mención especial a un par de hermanos fieles y servidores que durante el último año se convirtieron en un apoyo valioso, aunque invisible, para el desarrollo del ministerio en Campus Hotel, el hermano José y Moisés Castillo, quienes domingo a domingo me ayudaron fielmente a “desmontar” todo el equipo sin ellos ser participantes directos en tarima o dentro del ministerio de alabanza. Les animo a seguir colaborando en esa obra, Dios mira su servicio y esfuerzo siempre!

Sigo jugando, solo que ahora “del otro lado de la cancha”…

Un abrazo a todos!


2 thoughts on “Del otro lado de la cancha…

  1. Gracias hermano por ministrar nuestros corazones a travéz de la alabanza bendiciones para usted y su familia saludos de mi esposo nuestras oraciones con ustedes.

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