Disculpe señor Lutero…

Hoy día hay un “avivamiento” de las enseñanzas de Lutero, quien influenciado en gran manera por las enseñanzas de Calvino, se levantó como un “caudillo” libertador en medio de una época muy oscura para la ya, por mucho, falsa iglesia cristiana.

Para comenzar, considerar a la Iglesia Católica Romana como una “iglesia” es ya una herejía, nada podía estar más lejos de la verdad de la Biblia, pues ignorar a la misma Palabra de Dios que ellos decían obedecer los descalifica totalmente.

Lutero, un sacerdote católico hastiado de las prácticas, por lejos anticristianas, denunció el abuso que el clero, conducido por su Papa, hacia con los reyes y pueblos de Europa. La llamada “reforma” (que en mi opinión personal no reformó nada dentro de la religión católica) de Lutero es base de muchas discusiones en los círculos de los eruditos teólogos, de quienes estoy muy lejos siquiera de tocar la tangente.

Creo que Lutero fue muy bien intencionado, al ver como Tzetzel hacía de las indulgencias el negocio para financiar la construcción de la tan admirada Basílica de San Pedro, al denunciar los errores de los católicos. Pero se quedó corto, sin intenciones de separarse su “denuncia” se quedó muy corta.

Muchos de sus escritos sobre la justificación por fe y no por obras, hechos en estudios de la epístola a los Romanos, están basados en una interpretación sesgada por su contexto religioso e histórico.

Pablo no escribió Romanos pensando en los católicos de los 1500 y sus enseñanzas sobre obtener la salvación por las buenas obras o la compra de las indulgencias.

Romanos fue escrito en el contexto judío de Pablo, la Ley, a los gentiles en Roma. Ni siquiera considerando el sistema jurídico romano. Pablo era un fariseo, muy celoso de sus creencias y convicciones, esperaban la venida del reino de Dios que los liberaría de sus opresores paganos.

Así que, al estudiar Romanos, no debemos perdernos considerando que “más el justo por la fe vivirá” es lo opuesto a la doctrina católica de las buenas obras, la misma contra la que Lutero se levantó. Debe verse desde una perspectiva del judaismo que Pablo vivía y conocía.

Muchos dicen que la iglesia hoy día necesita “otra reforma”, creo que nunca hubo una “primer reforma” (la iglesia a la que Lutero perteneció sigue igual que en 1500), creo que la revolución religioso-política que Lutero provocó fue buena para el alcanzar a otros con el Evangelio. Pero, disculpe señor Lutero, o disculpen señores “neo-reformadores”, la verdadera iglesia, “columna y baluarte de la verdad” siempre ha persistido en tener a las Sagradas Escrituras como autoridad máxima, ha caminado en la gracia y la fe y, a costa de la sangre de muchos, a anunciado el Evangelio de Jesucristo.

La verdadera iglesia nunca ha salido ni estuvo dentro del imperio católico romano, tampoco surgió después de la protesta de Lutero, y tampoco es bautista, ni metodista, ni episcopal ni anglicana, etc.

Romanos la escribió un fariseo judío muy celoso del reino de Dios y convertido a Jesucristo a gentiles habitantes en la ciudad de Roma, que no tenían nada de “católicos romanos”.


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