Evangelismo o discipulado… ¿Dos cosas diferentes o una misma?

Recuerdo que cuando tenía doce años (hace treinta y uno), cada domingo por la tarde salíamos, un grupo de la pequeña iglesia donde crecí, a “ganar almas” o “evangelizar” como le llamábamos. Un sábado al mes toda la iglesia (no era muy grande, unas 60 personas quizás) ibamos a una colonia diferente para “evangelizar”, también los sábados por la mañana mi papá me llevaba con él y un grupo de unos 4 hermanos que predicaban en el mercado de Soyapango, mientras yo daba una “clase bíblica” y cantaba coritos con niños de las diferentes estaciones donde ellos predicaban dentro del recinto comercial. Por más está decir que crecí haciendo “evangelismo”. Más tarde nos entrenaron para usar las  “Las cuatro leyes espirituales”, en cursos como “Evangelismo Explosivo”, y otros para “evangelizar”. Con esto no quiero decir que conozco mucho sobre “evangelismo”, todo lo contrario, después de usar uno y otro método para alcanzar a otros para Jesús me doy cuenta que no conozco nada y que lo poco que se podría haberlo aprendido mal.

Luego, aprendí que el “discipulado” es la siguiente etapa para un nuevo converso y este se hace “uno a uno”. Existen muchos métodos y cursos diseñados con el fin de edificar y enseñar al nuevo creyente a alimentarse a sí mismo. Ninguno es malo, todos son buenos.

Las librerías cristianas solían estar llenas de libroscon temas de “evangelismo” y “discipulado” (lamentablemente ahora verás que las vitrinas están llenas de libros con temas de “auto superación espiritual” o “cómo ser próspero y no sufrir nunca en la vida”).

Quienes crecimos en los finales del siglo pasado asociamos al “evangelismo” como una actividad separada del “discipulado”, así fuimos enseñados y nadie cuestionó esto, es así como las cosas se hacían (o se hacen) en la mayoría de iglesias (aunque hay iglesias que ni evangelizan ni discipulan ¿Puedes creerlo?)

Pero si observamos bien lo que la Biblia nos presenta al respecto hallaremos que el evangelismo no era algo separado del discipulado, son una misma cosa. Mateo 28:19-20 nos dice que: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (negritas mías)

Toda la acción subsecuente de los discípulos, luego que fueron por las ciudades a donde fueron enviados, fue enfocada en “hacer discípulos” lo cual lleva implicito “proclamar el decreto que Jesús es el Señor y que debemos someternos a su reino”, y que los nuevos creyentes se convertían en discípulos cuando se sometían a ser gobernados por Jesucristo durante toda su vida.

Los evangelios nos muestran que aquellos que “creían” el mensaje del evangelio, predicado por Jesús y sus discípulos, se deberían “volver” (arrepentimiento) al único y verdadero Dios siguiendo-obedeciendo a Jesús, pues éste era el Mesías, el Ungido, el Hijo de David, el Rey cuyo “reino no tendrá fin jamás”. Quiere decir que la proclamación del evangelio (Jesús es Rey y Señor) lleva como fin producir discípulos (subditos del reino de Dios).

¿Estoy diciendo que es malo solamente hacer actividades de “evangelismo”? De ninguna manera, todo lo contrario, esta es reflexión muy personal para cambiar mi “cassette” acerca de mi manera de ver el “evangelismo” y el “discipulado”, y si de algo puede servirte a ti te lo comparto, pudiera ser que también tu cassette está del lado equivocado y por eso no “suena”.

Significa que el desafío para nosotros ahora es mayor, pues más que “ganar un alma para el cielo” (lo cual es importante y debemos seguir haciendo cueste lo que cueste) debemos “anunciar el reino de Dios y enseñar a quienes obedezcan ese decreto a vivir para el Rey cada día”. Eso se vuelve más difícil que solamente compartir un tratado con una persona a la que jamás volveremos a ver, sino hasta el cielo.

Recordando que en esas salidas dominicales por la tarde al Parque Cuscatlán a “evangelizar” (que para algunos de los cipotes que íbamos eran más un pretexto para salir a “pasear”) se hacía, al final de la jornada, un recuento de las “almas ganadas”, algunos decían: gané cinco, los más aventados decían diez, nosotros los más juguetones apenas dos o tres (y estoy seguro que Dios daba el crecimiento a esas personas ganadas), pero es más fácil responder a eso que si nos preguntaran a cuantas personas hemos “enseñado a guardar todas las cosas que Jesús mandó”. Al menos yo, salgo con un déficit, lo cual quiere decir que tengo una deuda para con Dios, y debo ponerme a cuentas para saldarla.

No hay evangelismo sin discipulado, y no hay discipulado sin evangelismo. Es una misma cosa.

 


3 thoughts on “Evangelismo o discipulado… ¿Dos cosas diferentes o una misma?

      1. A mi me apaciona evangelizar …Y discipular como dice Mateo 28: 19-20 me llena de vida, y lo hago se que es un mandato pero para mi es una experiencia muy rica de boble via!

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