No se trata de música ni ritmos…

Cuando yo era un niño de 10 años la alabanza, en la mayoría de iglesias pequeñas como a la que yo asistí, era un tiempo en el programa donde se cantaban unos 4 o 5 himnos. Y no había un proyector mostrando las letras en la paredes, usábamos himnarios. Aparte de la Biblia, quienes se reunían cada domingo para adorar a Dios, debían portar siempre el himnario, como quien dice que la Palabra de Dios y la alabanza están relacionadas muy de cerca.
Ahora no sucede así, uno puede escoger que “escuchar” en su “himnario” personal, entiéndase tu reproductor de mp3 o tu celular. Ya no hay “nadie” que te “indique” que debes cantar en tu día a día, es la era del “I” o “yo”. Recuerdo escuchar cantar los himnos con mucha solemnidad y mucho fervor a la vez. Muchos de ellos contenían enseñanza que, al cantarla una y otra vez uno iba “memorizándola”. En esos tiempos “prehistóricos” la alabanza era sencilla pero significativa, con mucho valor nutritivo. A muchos de nosotros el corazón se nos inflama de emoción al escuchar las notas y letras de “Santo Santo Santo” pues está ligado a una parte de nuestra niñez o juventud y de nuestros primeros pasos conociendo a Dios.
Para algunos cantar himnos es aburrido, más aún si estos son “himnos cuadrados sonando a órgano o piano”, el avance tecnológico de nuestro mundo “moderno” (entre comillas pues no se si lo moderno es un retroceso o un avance) nos ha llevado a “guardar” aquellos cantos con música “solemne o antigua”. Aun conservo mi primer himnario, uno que recibí de premio cuando tenía 11 años y espero heredarlo a mis nietos y bisnietos algún día.
La verdadera alabanza no se trata de estilos musicales o ritmos, algunos creímos que la alabanza “resurgió” cuando se comenzaron a cantar coros o canciones pop, rock o de corte hebreo allá por mediados de los 80’s, o cuando surgieron todos los “salmistas” modernos que ahora conocemos por medio de sus grabaciones y premios grammys.
La verdadera alabanza siempre ha existido a lo largo de los siglos en la iglesia. La veradera alabanza no se trata de música ni de liturgia, se trata de conocer a Dios! Y de conocerlo por medio de Su palabra. La mujer que iba a traer agua al pozo de Jacob en la región de Samaria que se encontró con Jesús aprendió esto, Juan 4. La música sólo es un medio para alabar a Dios, no el objeto de nuestra adoración.
En la Biblia tenemos un himnario de 150 cantos o salmos escritos por diferentes autores. El más extenso de los Salmos, el 119 tiene 176 versículos y no menciona una tan sola vez nada relacionado con música. Pero sí menciona o hace alución en cada uno de sus textos que debemos caminar a la luz de la ley de Dios. Y es que, la veradera alabanza trata de la Palabra de Dios, de entre los 150 salmos una pequeña parte hace referencia a música (y muy poco sobre la danza, y cuando la menciona más parece un “estilo” musical que el baile que actualmente muchos practican). La gran mayoría de los himnos escritos en la Biblia tratan de conocer a Dios por medio de “guardar sus estatutos”, dice el Salmo 119:171
“Mis labios rebosarán alabanza cuando me enseñes tus estatutos”
No estoy diciendo que no debamos usar música o ritmos para celebrar la gloria de Dios, de lo contrario tendría que “buscarme” otro ministerio. Sino que, si comprendemos que la alabanza no se trata de música, y que no es esta ni los ritmos los que me deben motivarnos a alabar a Dios sino que la verdadera alabanza sólo será producida por un corazón que genuinamente desea andar en la ley de Dios y caminar conforme a sus estatutos, es decir, aquellos que buscan a Dios por medio de su preciosa Palabra escrita entenderemos que la alabanza no nace de las emociones ni sentimientos, sino de la obediencia a Su palabra, “alabad a Dios todos sus santos”. Entonces todas nuestras emociones y sentimientos se someterán al Espíritu de Dios para cantar fervorosamente, apasionadamente, solemnemente, jubilosamente al Rey de reyes, haya o no música o instrumentos que suenen.

La verdadera alabanza a Dios se trata de andar en sus caminos, de caminar en sus estatutos, a la luz de su rostro, conociendo a Dios.

Oro:
Ayúdame a hacer tu palabra carne en mi vida, a no andar por mis emociones y sentimientos sino por el camino que tu palabra me enseñe. Perdónanos y permite que me vuelva hacia Ti, y a alabar como Tú quieres y no como yo quiera. Que tu palabra sea el motivo de mis cantos. Amén


One thought on “No se trata de música ni ritmos…

  1. Este es un terreno muy resbaladizo que nos lleva, a los cristianos, a caer en infinidad de ocasiones. Pero creo que es un error ponerse a discutir a cerca de estilos musicales, porque la Biblia no lo hace. La alabanza es algo que surge del corazón del hombre para honrar a Dios y no creo que debamos ponerle muchos límites. La mayoría de los himnos son canciones populares de su época, cuando no taberneras directamente. pero que con el paso del tiempo se han ido sacralizando. Decir que las canciones actuales son menos santas es generalizar. Porque hay canciones preciosas que expresan la realidad de Dios en la vidas de sus hijos. Además creo, y esto es opinión personal, que cada generación tiene la obligación de adaptar el mensaje del evangelio a su estilo de música contemporáneo.

    Ánimo con el Blog, que me encanta lo que compartes.

    Un saludo.

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