Mercaderes…

Mateo 21:12-14

DISCLAIMER:
La siguiente nota no pretende ser una crítica hacia ninguna persona en particular sino a un sistema que, como has podido ver el los textos bíblicos anteriores, ha existido desde mucho antes. Aclaro que lo hago desde mi trinchera como seguidor de Jesús, de ninguna manera me considero un maestro. La intención es recordarme a mí mismo que la iglesia no es un agente corporativo ni comercial, sino es la agencia oficial de Jesús para la expansión de Reino de Dios en la tierra (Mt 16:13-20)

Hace ya muchos años, cuando recién comenzaba esto de los blogs, escribí un post que se llamaba “La McIglesia”, donde hacia una observación crítica a la tendencia de muchas iglesia o ministerios a parecer un restaurante de comida espiritual rápida. Hacia la comparación que un predicador, consiente de su responsabilidad por alimentar a su familia, es como una madre o un chef profesional que dedica mente y trabajo para proveer la mejor nutrición a sus hijos o sus “clientes”. Contrario a un local de comida rápida o “chatarra”, muchas veces nos conformamos con preparar un “sandwich” para el camino, un “combo” que en lugar de nutrir y hacer crecer sanos y fuertes, nada más crean “obesidad” o “parálisis espiritual” de aquellos que se conforman a este régimen alimenticio.

Soy creyente desde los 10 años, y por mi personalidad siempre he sido observador de los detalles, algo que me ha servido mucho en mi profesión como diseñador gráfico. Trabajar en publicidad durante casi 20 años también me dio las herramientas para conocer las técnicas de marketing más usadas, y también pude observar como, alguna de estas metodologías de mercadeo, eran aplicadas por iglesias locales e internacionales.

¿Es malo usar de recursos de marketing en las iglesias? No, absolutamente no, si lo fuera entonces no usemos herramientas de administración ni de economía tampoco.

¿Es malo querer o buscar que una iglesia crezca en cantidad de miembros? Tampoco es malo, sino, no estaríamos cumpliendo nuestra misión, que es buscar a los perdidos.

Lo que sí creo es malo, a título personal lo digo, es convertir a la iglesia en mi refugio para satisfacer mis propios deseos por fama y fortuna. Lo que Jesús llamó “cueva de ladrones”, y si somos objetivos seremos humildes en admitir que hay muchos rondando por ahí.

El “iglecrecimiento” es un tema de moda los últimos años, las librerías cristianas tienen muchos títulos en sus estantes, los seminarios e institutos bíblicos lo agregaron a su pensum como materia para pastores, hay ministerios y organizaciones dedicados al desarrollo de nuevas técnicas y estudios para ello.

Y nuevamente aclaro, NO ES MALO QUERER QUE LA IGLESIA CREZCA, ES NATURAL Y SANO QUE UNA IGLESIA CREZCA. La diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, o, la manera de Jesús y la manera del mundo, o de los mercaderes del templo, está en el fin último que buscamos.

QUE EL CRISTO SEA CONOCIDO! La confesión de Pedro que Jesús era el Cristo, el Ungido, el Mesías, el Rey, el Hijo de Dios, dio lugar a la declaración de Jesus de Mateo 16. Para eso el fundaría la iglesia, y ni las puertas del infierno iban a poder detener el avance de esta confesión. TODOS los recursos que la iglesia pueda obtener y usar para este fin son necesarios.

Pero, no todo es así, muchas “megaiglesias” como les conocemos ahora, lo que empujan es que sus pastores o líderes sean conocidos, que sus nombres sean reconocidos, y bajo el disfraz, como los mercaderes del templo, de ser lugares para adorar a Dios, lo único que buscan estos “mercaderes” es llenar su propia barriga .

He visto de cerca a muchos de estos personajes, otros los veo en la TV “cristiana”, gozan de fama y fortuna, y aún cuando en los medios de comunicación seculares tienen la oportunidad de anunciar al Cristo, al Hijo del Dios viviente, no lo hacen, se comportan como si ser cristiano fuera como ser seguidor de un equipo de fútbol, o miembro de una fundación caritativa de bienestar social.

La primera piedra en tirarla me la tiro a mí mismo primero. Estoy revisando en mi corazón que las intenciones para seguir a Jesús no sean vivir una vida “bonita y moralmente correcta” sólo por el hecho que me “reciba un poco de gloria para mí”. Me estoy preguntando si estoy viviendo cada día para que TODO lo que haga sea productivo en la misión de hacer conocer el nombre de Jesucristo.
Quizá para alguien que trabaja al 100 por ciento dentro de una iglesia sea más fácil… pudiera ser más difícil quizá… pero para aquellos que deben trabajar en un ambientes hostil hacia Dios y su reino, tienes la oportunidad de experimentar de primera mano aquellos “Al que venciere…” dichos por Jesús en los 3 primeros capítulos del Apocalipsis.

Existamos para que el Cristo sea revelado a la gente, y encuentren en el Reino de Dios, la vida que deben vivir, rescatados del pecado y de la muerte. No vivamos para nuestros propio beneficio. Nuestro bienestar depende del cumplimiento de nuestra misión. De lo contrario estaremos viviendo como “mercaderes de las cosas de Dios”, sacando provecho para nuestro propio lucro, que a veces no es lujo, pero sí una vida sin sacrificios ni riesgos por Aquel que nos amó y se entregó a si mismo por nosotros.


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