Emocionalismo vrs. emocional: Alabanza genuina vrs fingida

Un par de palabras sobre las emociones en la alabanza. La manera de como sea el tiempo de alabanza está determinado por algunos factores variables dependiendo de la cultura de la gente, o de la cultura misma de la iglesia.

Por ser latinos, somos muy dados al “carnavaleo”, un latino es más efusivo que un sajón. Es más dado a expresar las emociones sin control. Y estas características se manifiestan dentro de nuestros quehaceres diarios, entre ellos, la alabanza dentro del culto.

¿Es correcto emocionarse  a la hora de alabar a Dios? Sí, creo que es correcto, ¿Es correcto dejarse llevar por las emociones cuando estás alabando a Dios? NO, creo que eso es incorrecto.

Debe existir un balance entre ser libres para expresar nuestras emociones y el perder el control de nuestras emociones, lo que se llama emocionalismo.

Déjame entonces sugerirte que debemos ser racionalmente emotivos. Es decir, tu razón, tu sentido común, mantiene dominados tus emociones de manera que no hagas algo que esté fuera de orden… Pablo lo escribió a los corintios: “Haced todo decentemente y en orden”.

¿Cómo hacer, si eres un director de cantos, para que dirigir de manera correcta pero sin estar “muerto” o ser demasiado emocionalista? Creo que el director de cantos debe ser genuino, y no tratar de imitar el “perfomance” de nadie más. Uno podría hasta fingir una íntima comunión con Dios,  a veces hablamos demasiado y queremos enseñar la Biblia, cuando el momento de la enseñanza está justamente al terminar nuestro tiempo para DIRIGIR el tiempo de alabanza. Claro, no es malo un verso o una palabra para animar a la gente, a veces estas palabras saldrán sobrando, no es necesario decir nada. Ser uno mismo y expresar lo uno siente es lo único que hay que hacer. La gente agradece la honestidad, si eres expresivo abajo de la plataforma, lo serás sobre ella, pero no intentes convertirte en otro al momento de dirigir cantos.

Esa es la diferencia entre emocionales y emocionalismo. En la primera no forzas la expresión de las emociones, serán naturales, en la segunda harás lo que sea para provocar emocionales que no nacen naturalemente. El resultado, la gente regresa a casa de la misma manera como entró, sin haber sido transformados por la Palabra de Dios… sin el deseo vivo por compartir con otros las Buenas Nuevas.

La alabanza genuina te llevará a pensar en las necesidades de los demás, el emocionalismo sólo te hará pensar en ti mismo.


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