Dios no va a teatros!

La obra de arte más grande hecha por los hebreos  fue el templo. La ornamentación, el diseño, los materiales, los artesanos, el costo, tuvo una importancia tal para el pueblo de Israel que no había obra más bella que el santuario que Dios había escogido como su morada. Antecedido por la también importante obra móvil del tabernáculo, fueron los lugares más admirados y adornados de la historia antigua hebrea. Casi todo, por no decir todo, lo que se conoce sobre arte hebreo tiene que ver con Dios. Cada artículo del dichos lugares, cada color, material, diseño, es una imagen de lo que Dios ha querido comunicar, y todo ha apuntado siempre hacia Jesús.

Los griegos, reconocidos por su despliegue sobre en todas las disciplinas artísticas, construían templos (para sus multiples dioses) y también erigían anfiteatros. Definieron al arte como la obra hecha por el hombre con el fin de agradar. Lo bello sólo por ser bello. Sin ningún fin más que gustar. Muy diferente a la concepción de arte por parte de Dios, lo bello y perfecto señalando a Cristo.

Creo que algo del pensamiento idólatra acerca del arte a infiltrado a nuestra Iglesia, columna y baluarte de la Verdad, en estos días. Y hemos olvidado que si Dios nos ha dado un don, un talento, o ha puesto la habilidad para crear obras de arte, como lo hizo con Bezaleel y Aholiab, lo  ha hecho con el fin de que “apuntemos” hacia Jesús.

Y es que Dios no escogió teatros, o centros de convenciones o auditorios para reunirse. Escogió un lugar que nada tiene ver con un anfiteatro. Un lugar “móvil” como el tabernáculo, que se mueve, que está vivo, que no está hecho de ladrillos sino de corazones, escogió la Iglesia!

Y es en la iglesia donde la única estrella, la única persona que debe recibir los aplausos, a donde deben dirigirse los spots de luces, el nombre grande en los afiches, debe ser Jesús, nadie más.

Había un coro y una orquesta extraordinaria en el templo de Salomón, la obra arquitectónica magnífica, el mobiliario hecho con materiales costosos y de un asombroso acabado y diseño, nadie dentro de ese hermoso lugar decía: ¡Qué artistas más talentosos y majestuosos! ¡Qué bello suena el coro! ¡Qué obreros más habilidosos! El pueblo de Dios no tiene ojos para más que decir: “Porque Jehová es bueno y para siempre es su misericordia”.

Parece que Jesús tiene que venir otra vez con su azote de cuerdas y echar del templo a tanto mercader de arte que está “apuntando” los reflectores hacia si mismo, haciendo de la iglesia nada más un medio para hacer riqueza, sea esta en dinero o en fama.

¿Es malo hacer “arte” en el teatro? ¿Exponer en una sala tu obra? para nada… sólo que no veo el uso del arte en la Biblia que no tenga que ver con la comunicación del Evangelio, de las virtudes de Aquel que nos amó.

Si quieres exponer tu obra y tu arte a Dios, no esperes que el llegue al teatro a verlo… tampoco quieras convertir la “iglesia” para que la gente vea tu obra… existimos para hacer que la gente vea la OBRA de Dios.


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