Cómo derrotar gigantes…

Cada día de la vida nos enfrentamos a problemas y dificultades de diferente tamaño o gravedad… desde un pequeño golpe que le dan a tu carro cuando vas a trabajar, pasando por la enfermedad viral pero curable de alguno de tus pequeños hasta la muerte trágica o repentina de algún ser muy amado para ti. Todas esas dificultades pueden tomar dimensiones gigantescas dependiendo de dónde estemos parados.

Luchamos cada día contra ellos, gigantes de un metro de estatura hasta gigantes como Goliat, y en todos ellos nuestro enemigo, ya sea nuestra carne o satanás quieren burlarse de nuestra fe, de Aquel en quien hemos puesto nuestra confianza como Salvador Eterno.

Mi familia ha recibido noticias duras esta semana, noticias que no dejan de entristecernos. Un gigante se ha levantado para desafiar, no a Dios, sino a los “escuadrones” del Dios Viviente.

Una de las historias de la Biblia favoritas y que aprendí en la escuela dominical hacen eco en mi mente. Este pasaje donde un pequeño pastorcito se enfrenta a un gigante de casi 3 metros o más, armado hasta los dientes, y lo derrota. La puedes leer completa en 1 Samuel 17. David y Goliat.

Este guerrero famoso y temido llegó a desafiar al ejército de Israel (vers. 10), el pueblo de Dios, se burlaba de ellos, como lo relata David en el versículo 26. Y todos estaban con “gran miedo”, incluído el Rey, otrora el hombre más alto de entre todo el pueblo. (11)

Y es que no hay gigante más poderoso que el temor, que tantas veces nos paraliza. No por nada el terrorismo es un arma letal, no sólo por las víctimas directas sino para aquellos que son testigos de este acto de maldad.

El temor es un gigante que se burla del pueblo de Dios. Desafía la confianza que podamos tener en Él, mantiene bajo sitio nuestra fe.

El temor de perder algo, a alguien, el miedo a fracasar, el miedo puede tener diferentes armas y apariencias diversas.

¿Cómo vencerlo? Sólo otro Gigante puede vencer a otro gigante. Y es lo que David hizo (45-47), no llegó en su propio nombre, sino en el que Aquel que es más poderoso y más grande que cualquier nombre en esta tierra. David no peleó en su nombre, peleó (peleó, no se puso a descansar ni quieto) en nombre de Dios.

Jeremías 20:11, otro de mis textos favoritos dice: “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.”

Dios está de nuestro lado siempre en los momentos que somos desafiados, pero en tantas ocasiones fracasamos porque nuestra confianza la ponemos en nuestras propias fuerzas y destrezas.

Dejemos que Dios derrote a estos gigantes, a nuestra vista, pero enanos delante de Él. No desmaye nuestra confianza en Él, sea cual sea tu dificultad que el temor no te paralice.

De pequeño mi papá hizo que me memorizara el Salmo 91. “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.” Si moro, si vivo, si estoy bajo el abrigo del Altísimo (el poderoso Gigante) moraré bajo la sombra (imagina un árbol enorme y frondoso que te protege del quemante sol del mediodía) del Todopoderoso, el que TODO PUEDE HACER.

Ánimo, Dios es más grande que cualquier gigante que se burla de ti. 

El Señor es grande!


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