Volando un Airbus…

Nunca he volado un avión de verdad, ha de ser complicado… tampoco quiero… suficiente stress del bueno con lo que hago ya… pero me parece una buena analogía para describir la experiencia de ayer… en Alma y Verdad.

Este evento debía ser preparado con mucha anticipación, desde el momento que fue concebido por Julio y Steve había que empezar a darle forma, la tripulación de esta “nave” involucra a un muchas personas, entre staff y voluntarios, por supuesto bajo el comando del Productor General: Julio Contreras, quien es un pastor muy abierto a ideas novedosas y “desafiantes” para alcanzar a muchos. Casa del Juicio, que ya es una “marca registrada” de Vidanueva fue sólo el comienzo. Julio y Steve son capaces de echar a andar cualquier buena idea que venga con tal de llevar el evangelio. Alma y Verdad, una celebración con la participación de la Orquesta Sinfónica Cristiana de El Salvador, que por ahorita lleva 4 presentaciones desde su nacimiento (tres de los cuales he podido presenciar) se convierte ahora en otra “idea descabellada” (para el tamaño de organización que somos) que se lleva a cabo. Así que trabajar con este equipazo de pastores es como poner juntos a Guardiola y a… Guardiola (Hubiera querido decir Mou pero creo que ninguno de ellos debe ser comparado con tal personalidad… quizá por su capacidad de dirigir nada más, hehe) es un verdadero desafío que constantemente te exige estar “en forma” y listos para lo que venga. Es un enorme privilegio trabajar bajo su dirección… y creo que de entre todos los creativos con quienes trabajé antes no hay ninguno que se les comparé en El Salvador, por muchos Clios y Fiaps que tengan en sus escritorios.

El maestro Solís y la Orquesta tienen la calidad humana y técnica de músicos de primer nivel… sin duda por algo muchos de ellos son parte de la Orquesta Sinfónica Nacional y de la Orquesta Sinfónica Juvenil. Lo mejor entre lo mejor. Tuve la oportunidad de conocer al maestro Solís como luthier primeramente, ya que él nos ajustó una de nuestras guitarras, conversando en su taller en esa ocasión me habló de la Orquesta en formación y de sus sueños, no hay dudas que es un emprendedor condenado a conseguir los sueños que Dios le pone. Esa tarde yo presentí que en algún momento trabajaríamos en algún proyecto con él. Y así fue y creo que no será el único. Qué calidad humana y musical de esta Orquesta y su conductor.

Y el Airbus? Bueno… acostumbrado a “volar avionetas de fumigación” en cuanto a producción de los eventos de la iglesia, estar en el “cuarto de máquinas” de Alma y Verdad se convirtió literalmente en “un airbus 380”. Hacerlo despegar era de por sí un reto… ayer cuando comenzaba la primer pieza a sonar sentía una mezcla de emociones al escuchar que lo que se había planeado con mucha anticipación y previendo cada detalle, se hacía real… casí me derrumbo por la emoción pero tragamos grueso. La “nave” ya estaba subiendo… poco a poco tomaba vuelo, los del cuarto de máquinas estábamos emocionados con la altura que alcanzábamos. Los asistentes de vuelo acostumbrados a volar “pequeñas avionetas” ahora tripulábamos un verdadero “monstruo”. Hubieron momentos de “turbulencia”… en alguno de ellos pensé que perderíamos el control y nos iríamos a pique… pero de repente… Dios venía en rescate de sus hijos… y allí estábamos de nuevo… volando sobre los vientos de su poder, de su gracia, de su fortaleza… así es fácil… con Él como Capitán… con Dios sobre TODO!

Logramos aterrizar la “nave” a salvo… algunos leves daños nada más, hay que “revisar motores y chequear el aceite” y algunas “mangueras con fuga”… pero aterrizamos a salvo gracias al gran equipo de voluntarios, quienes sin una sola queja dispusieron sus fuerzas y tiempo para subir a la “nave”.

La sensación al “aterrizar” fue gratificante, como cuando lo haces en un avión de verdad luego un vuelo accidentado pero emocionante… sobre todo cuando tienes el “combustible” limitado, los recursos, el equipo, y el “know how” de un evento de tal “envergadura”.

Me queda un sabor muy bueno… aunque como siempre quedo después de la mayoría de eventos, con la inquietud de mejorar el trabajo y evitar algunos gajes del oficio en la próxima.

Para mí esta fue como volar en un “avionzote” después de ser un experto “volando avioncitos de papel”…

Por supuesto… con un Capitán como nuestro Dios… es más que suficiente… lo ES TODO.

Pero Dios también provee una tripulación entrenada como mis pastores, el staff y voluntarios dispuestos, y en esta ocasión… de una maravillosa Orquesta… el “vuelo” fue emocionantísimo… que venga otro!!! pero todavía no!


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