Mis apreciaciones y experiencias del movimiento apostólico y profético.

El post de este día posiblemente sea aburrido para quienes desconocen acerca de este tópico, pero puede ser provechoso en vista de la proliferación de tanto “apóstol” y “profeta” en algunas iglesias o denominaciones de tradición pentecostal “extrema”.

Mis aportes vienen de la lectura de algunas opiniones que hay en la web pero sobre todo de mi propia experiencia. Así que nadie puede descalificarme para hacer estas apreciaciones (y aunque suene atrevido y pretencioso no es esa mi actitud). Debo aclarar que conozco y tengo muy buenos amigos en iglesias carismáticas o “pentecostales moderadas” a quienes respeto por su honesta búsqueda de Dios y por su compromiso con la predicación del Evangelio. Los considero mis hermanos y es obvio que lo seguirán siendo aunque tengamos diferentes opiniones con respecto a algunos temas doctrinales no básicos, es decir, aquellos puntos no negociables.

Pero hay un sector dentro del pentecostalismo que “se sale del huacal”, como decimos los salvadoreños, quellos que ponen la experiencia “emocional” por sobre la razón. La “revelación espontánea” de una persona o líder por sobre la Palabra escrita.

Salirse del marco de las Sagradas Escrituras conlleva un riesgo muy alto. Literalmente te sales del juego, así como el campo de fútbol está delineado, la Biblia marca los límites dentro de los cuales podemos actuar, más allá de las líneas blancas debes considerarlo “juego ilegal”.

No es mi intención sentar una base teológica sobre este tema. Quizás en otra oportunidad, ahora sólo contaré lo que pude ver desde adentro.

Tenía la edad de 15 años cuando tuvimos que cambiarnos de iglesia de la cual fuimos parte por 5 años. Varias razones obligaron a mi papá para que buscara otros “horizontes para crecer”, una de ellas era que nuestra seguridad estaba en riesgo y quizá esa fue la razón de más peso. Nos cambiamos a una iglesia de corte “carismático”, algo nuevo para nosotros y que despertaba la curiosidad de muchos en esos tiempos, esa iglesia quedaba sobre la 1a. Calle Pte. ahora son dueños de una escuela bilingüe crisitiana en la Col. Escalón. Algunas manifestaciones moderadas no dejaban de provocarme temor, después de todo venía de una iglesia conservadora, tan sólo era un chico de 16 años y me fui acostumbrando y volviendo indiferente . La falta de pastoreo y de verdadera comunión en esa iglesia me llevó a un “enfriamiento”, yo estaba habituado a salir a compartir el evangelio, a tener amigos en la iglesia, era muy dinámico, pero esta nueva iglesia terminó matando todo eso. Jamás escuché que salieran a predicar el evangelio o que hicieran el llamado a recibir a Cristo al finalizar cada servicio, todo se limitaba a una “experiencia emocional” y “cognitiva” en cada servicio.

Debido a que mi madre no quería viajar tan lejos para “ir la iglesia” buscamos una más cercana, así fue como encontramos una iglesia de una denominación histórica y conservadora muy cerca de casa. Pero el movimiento carismático “evangélico” comenzaba a infiltrar estas iglesias, provocando confusión y divisiones. Fue así como varios pastores e iglesias con sana doctrina terminaron por alejarse de la enseñanza puramente bíblica para observar las nuevas enseñanzas o “revelaciones” de este movimiento neo-pentecostal. La erosión causada por la falta de enseñanza bíblica en muchas iglesias generó el terreno fértil para esta nueva ola de confusiones.

Salimos de las llamas para caer en las brasas. Con mi familia hicimos un cambio más de iglesia, una iglesia naciente de la misma denominación, dinámica y con ganas de ganar para Cristo y discipular. Esto la hacía atractiva, además de cultos de adoración más dinámicos y participativos. Ideal para quienes buscábamos crecer en nuestra comunión con Dios. Pero el “virus” ya la había infiltrado y fue cuestión de tiempo para que el neo-pentecostalismo desplazara a la Biblia del púlpito y de las aulas. Otra vez el terreno fértil estaba listo, la experiencia por encima de la razón. La subjetividad humana por encima de la objetividad bíblica.

Debo admitir que por unos años acepté varias de esa enseñanzas como bíblicas, confiaba mucho en la honestidad y buena intención de los pastores. Para mí la lealtad es muy importante. Pero durante varios años las predicaciones sobre “el sometimiento  a la autoridad espiritual (entiéndase autoridad como el pastor de la iglesia no la Biblia) habían causado lo que habían querido: un temor extremo y un sometimiento ciego e incuestionable hacia los líderes. Prácticamente la autoridad del pastor era infalible, y aun lo es. La Biblia comenzó a usarse para apoyar las nuevas ideas. Dejó de ser la autoridad dentro la iglesia para darle lugar a una especie nueva de “clérigos” con títulos nobiliarios de corte religioso, de la misma manera que la iglesia romana lo hace.

Esta mezcla de ideas y doctrinas erradas sin apoyo bíblico y por consecuente sin respaldo divino despertó en mí muchas inquietudes, actitudes de abuso de autoridad, de manipulación a las personas por medio de los retiros llamados “encuentros”, basados en enseñanzas de falsos maestros como los del G12, me llevaron a la decisión de retirarme de esa iglesia. Mi relación con el pastor ya estaba deteriorada, me convertí en una persona no confiable y desleal por haber cuestionado algunas prácticas extra bíblicas y las asociaciones del pastor y la iglesia con líderes americanos de cuestionada reputación moral y doctrinal. Debo darle crédito a la internet, ya que se convirtió en la ventana por donde podía ver hacia afuera y saber lo que pasaba. A estas alturas la iglesia estaba ya metida de lleno, siendo una de las pioneras en el país del movimiento “profético”. Con toda seguridad y conocimiento de causa puedo afirmar que este movimiento “apostólico y profético” es un error doctrinal y la única motivación es la de acumular poder por sobre el rebaño del Señor. ¿Recuerdas lo que Jesús dijo sobre quienes no entran por la puerta del redil?

Juan 10:1-3 “De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.”

La sed por control y poder sobre las personas es tan grande de parte de estos líderes que no les importa sobrepasar la autoridad de las Escrituras. O quizás la ignorancia a la Biblia es tal que no pueden discernir el error de la verdad. Quisiera pensar que es los segundo, por el bien de aquellos quienes son parte de sus iglesias y por aquellos que son sinceros en su relación con Dios.

En conclusión y en base a mi propia experiencia puedo afirmar que este movimiento se aprovecha de la ignorancia de la Biblia, de la sed de la gente por significado para la vida, de la sincera búsqueda de Dios. El fin de todo, control y manipulación con el fin de que los rebaños provean para sus fines, algunos muy mundanos, otros con fines políticos, y otros con el fin de llevarse gloria para si mismos.

Apartarse de la Biblia (y disculpa esta burda analogía como dice mi pastor) es como querer jugar fútbol sin respetar las marcas de la cancha, las reglas del juego, ignorar el silbato del arbitro y querer jugar como te de la gana.

Ten cuidado de quienes solamente usan la Biblia en los púlpitos para apoyar sus propias ideas.

La Biblia debe ser la única autoridad en la iglesia.


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