Las sorpresas de la vida… y de la muerte.

Esta semana ha sido de “sorpresas” para mi familia. Mi familia extendida, más allá de mi casa, es muy grande y la vez muy cercana. Los hermanos de mi esposa son 8, y siendo hijos de un matrimonio sólido y ejemplar eso deriva en que, al menos las mujeres de la familia que son siete, se mantengan en contacto. En mi caso, sólo somos 3, soy el mayo entre dos hermanas. Mi papá se crió sin papá y sin mamá, separado de sus hermanos, así que la familia de mi mamá lo absorbió a él. La mamá de mi mamá ejercía un fuerte vínculo entre ellas, que eran 6 hermanos, el único hombre falleció antes de los 30, trágicamente, mi abuelo también murió de manera trágica e inesperada, mi abuela no soportó el golpe y sufrió un derrame que la terminó llevando en poco tiempo a la sepultura. Entonces mi tía Lilian asumió ese rol, de madre y vínculo. Y siguió siendo fuerte. Los primos crecimos juntos, existe un gran cariño entre nosotros. Mi tía era una especie de abuela-tía.

Así que el fallecimiento de mi primo, repentino e inesperado fue un duro golpe para la ya frágil salud de mi tía, quien no resistió la tristeza, y falleció a los 4 días que murió mi primo, su hijo. Ahora nos ha tocado verla, en menos de una semana, en el mismo lugar que estuvo el féretro de Guillermo, y sepultarla este día, en el mismo lugar que el viernes pasado fue depositado el cuerpo de su hijo. ¿Cómo le llamas  a eso? ¿Cómo tratas eso? Sin duda, con mucha gracia de Dios.

Son esas sorpresas de la vida y de la muerte que te hacen pensar si estás soñando o qué… gracias a Dios mi tía era creyente, una mujer muy dedicada a servir a otros, muy hospitalaria y compasiva con los que necesitaban ayuda, muy solidaria con los más pobres, muy pendiente de su familia, de sus sobrinos, de sus hermanas, de sus pastores.

Uno nunca está preparado para afrontar este tipo de sorpresas. Lo que sí podemos estar seguros es que nada escapa al gobierno de Dios. Y Él tiene siempre TODO bajo control.

Salmo 27

1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?

Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,
Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3 Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.

4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;
Me ocultará en lo reservado de su morada;
Sobre una roca me pondrá en alto.


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