La gracia de Dios en verdad…

El domingo pasado compartí como la gracia, según una canción, “halla belleza aun en las cosas feas”. Yo creo que eso es muy cierto. Ha sido cierto para con nosotros. La gracia de Dios derramada a través de Cristo Jesús hace que pueda ver cosas buenas en nosotros, “aun estando muertos en nuestros delitos y pecados”, como lo dice Ef. 2.1.

Colosenses 1:6 dice: “(evangelio) que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad”. 

También ese mismo domingo te conté sobre mi primo Guillermo, quien estaba hospitalizado a causa de un infarto esa mañana luego de regresar de la “iglesia”. Fue ayer viernes que acudimos a depositar su cuerpo en la tierra para esperar su resurrección. Mi primo fue a “dormir” el día miércoles por la tarde, luego de sufrir otros infartos posteriores y de una operación por tratar de salvar su corazón. Deja un gran vacío en su familia, en su trabajo y en la iglesia que lo vio nacer de nuevo. En su info de su página de Facebook él puso lo siguiente:

“soy un nuevo cristiano acepte a jesucristo el dia 5 de junio del año 2010 , y estoy muy feliz y agradecido con dios, por el cambio de mi persona y tengo fe que le servire a mi señor y a mi familia fielmente”

Guillermo recién había cumplido 50 años el pasado 4 de agosto, y aunque no fue una persona “mala”, malgastó esos años sin Dios, aun a pesar que toda su familia es creyente y que su padre (QDDG) y su madre oraran tanto por su conversión. Guillermo era tremendo, él fue un “típico” taxista salvadoreño por 30 años, hasta que recibió a Jesús como su Señor y Salvador. Tal como algunos dieron fe en su funeral, su cambió fue radical. Dejando el cigarro y la bebida, y todo lo que eso conlleva. Siempre estaba 15 minutos antes de iniciar el culto, y fue un adorador muy expresivo y apasionado. Asistía a los estudios bíblicos, era diligente con sus tareas y tenía mucha hambre por aprender y crecer, servicial y celoso por Dios; su mayor deseo era prepararse para ir a predicar a los billares que alguna vez frecuentó. Cuando empezaba su turno diario a las 4 am, por el radiocomunicador de los taxis se escuchaba su voz diciendo: “Arrepientanse y reciban al Señor Jesús”, ese era su saludo matutino cada día.

Durante más de un año fue un testimonio vivo del poder eficaz del evangelio, que es “dinamita” para salvar al pecador.

Es una prueba más de que Dios, por medio de su Hijo, “halla belleza aun en las cosas feas”.

La lección que me queda es: Debo aprender a ver como Dios ve, con esos ojos de gracia a todas las personas, aun aquellas que “parecieran” no tener nada bello.

Hay muchos Guillermos en nuestras ciudades, aun cuando fueren duros y se resistan al evangelio, la gracia de Dios no se acaba. No desistas de insistir a los amigos, familiares, compañeros que se resisten, el Evangelio es poder de Dios. Porque como Colosenses lo dice “el evangelio lleva fruto desde que oímos y conocemos la gracia de Dios en verdad.”


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