Como estuve con Moisés…

De esta manera le aseguró el Señor a Josué (en Josué 1:5) que estaría con él. Luego en Josué 6:27 se confirma y dice: “Estaba, pues, Jehová con Josué”.

Cada vez escucho más a menudo, ya sea de alguien orando en alguna de las radios, en alguna canción, en la televisión “religiosa”, como algunos creyentes se dirigen a Dios tratándole como “algo”, como una “fuerza”, como alguien a quien se puede “hacer descender” con una fórmula de repeticiones, de movimientos, como  especie de “mantras” para “atraer” o hacer “descender” la presencia de Dios a un lugar o en una reunión.

Esto es algo totalmente errado e irreverente. Creer que nosotros podemos “hacer” que Dios venga para obrar un milagro, para “hacer sentir” una experiencia es querer manipular a Dios, es como pensar que Dios va a responder a nuestra órdenes o comandos de “ven”, “desciende”, “cae”, “sopla”, etc. Más aberrante es aun cuando alguna persona pretende que en determinado momento, porque él lo siente, Dios está en un lugar o en esa misma persona, y por tanto es un momento en el que sucederán “milagros”.

Pero sucede mucho hoy en día. Y la Biblia es tan clara cuando muestra que la presencia de Dios no es un algo que “desciende” cuando usamos las fórmulas correctas.

No cometas ese error. La presencia de Dios en nuestras vidas depende de Él mismo. Él decide “hacerse sentir”.

Cuando Dios le dice a Josué que estaría con Él como estuvo con Moisés seguramente se llenó de un gran temor. Puedes echar un vistazo a la manera como Dios estuvo con Moisés para darte cuenta que la presencia de Dios era poderosa pero a la vez debía ser muy respetada. A Moisés Dios se le aparece en una zarza que ardía y no se consumía. Una señal maravillosa. Pienso que Dios estaba tratando de decirle algo a Moisés, quien por 40 años había sido como una zarza, un arbusto seco, frágil, sin belleza, sin verdor, consumiéndose en el desierto. A Josué se le aparece como el Principe del ejército de Jehová (Josué 5:14-15), como un general listo para la batalla, algo que reflejó toda la vida de Josué. En ambos eventos puedes ver la frase “…quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo…“. La presencia de Dios en nuestras vidas producirá una vida santa, temor hacia un Dios tres veces Santo. Debemos aprender a estar delante de la presencia de Dios, con todo temor y reverencia. Quitar el calzado de los pies tiene como implicación despojarnos de lo que nos “eleva” por sobre el polvo. Habla de humillación delante de Dios. Descalzo uno siente la tierra, estás consiente que estás desnudo, pues es la parte de nuestro cuerpo que contacta al suelo.

Acércarnos a Dios requiere un corazón humilde y una actitud de reverencia. Pretender que Dios “descenderá” porque yo se lo pida o sugiera”, o porque yo lo “invoque” (algunos piensan que es como decir unas palabras mágicas para hacer que Dios aparezca) es una falta de respeto y un acto de ignorancia del Dios de la Biblia.

“Como estuve con Moisés” le dio la idea a Josué que Él haría su voluntad y que Josué debía obedecer, seguramente en ese momento Josué habrá recordado los eventos en el Monte Sinaí, en el Tabernáculo de reunión, es la ocasiones que Dios descendió y destruyó a los rebeldes o los enemigos de Israel.

Cuando Dios te diga que Él está contigo, también escucharás que se te dirá: “Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás santo es”.

 


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