Fe y amor

La fe y el amor son dos elementos vitales dentro de una iglesia, refiriéndome a iglesia como la comunidad del evangelio ya que es la mejor manera que he encontrado para describirme a mí mismo qué es la iglesia, así no tiendo a desviarme y caer en la trampa del “religiosismo”. Y es que a muchos nos criaron con el concepto que eres parte de una iglesia porque cumples un serie de eventos o un programa litúrgico que la mayoría de veces es repetitivamente letal. Tradiciones y costumbres, aún el judaísmo del tiempo de Jesús estaba infectado con esta enfermedad mortal.

Fue hace 6 años que llegamos a VidaNueva, el mes de julio lo marca y por eso al empezar agosto lo recuerdo, llegamos por pura casualidad sin intenciones de quedarnos ahí. No eramos parte de ninguna iglesia en ese tiempo pero sí creyentes. Habíamos salido, por diferencias doctrinales, de una iglesia donde fuimos parte activa por casi 10 años… nunca planeamos salir de esa manera, pero ahora sabemos que hicimos lo correcto. Así que había pasado un lapso de unos 7 meses desde que salimos en silencio (Previamente yo había dejado de servir públicamente, servía en la música también, era director de ministerio de alabanza. Pero al momento de salir solamente asistíamos a escuchar). Hice una exploración de algunas posibles iglesias donde congregarnos, una de las cosas que también me habían “quemado” era el activismo, otra vez, para muchos el concepto de iglesia es una serie de programas y eventos litúrgicos o actividades, yo había caído en eso. No hallando una iglesia a “nuestra medida” decidimos asistir los domingos a una en Ayutuxtepeque, mis suegros y la familia de una cuñada eran miembros de esa iglesia, así que no fuimos tan extraños cuando llegamos, eran apróximadamente unos 40 miembros para una iglesia que había sido fundada hace 40 años!! Esta iglesia es parte de una de las denominaciones más antiguas del país, pero que se quedó en costumbres y tradiciones nada más, un tiempo fue un movimiento vivo en la historia del evangelio del país pero ahora se había quedado sólo con la tradición de “hacer iglesia”, pero es lo que nos puede pasar a cualquiera, a mí me estaba pasando. Antes de “aterrizar” en esa iglesia me puse un arete (no te asustes si me lo ves puesto en ocasiones, no es de mi antigua manera de vivir, es “anti-fariseos” nada más! jaja) y me dejé crecer el cabello y usaba cola (eso no creo repetirlo pues se me cae jaja!). Como algunos en esa iglesia sabían que yo había servido antes en música me pidieron ayuda para enseñarles como ensayar y tocar “más o menos” a la banda, la mayoría jóvenes. No tardaron en ponerme a dirigir cantos los domingos (en el país de ciegos el tuerto es el rey), con todo y arito y cabello largo en una iglesia conservadora.

Pero como familia sabíamos que no sería por mucho tiempo. Era una estación en el viaje nada más. Así que algunas circunstancias se dieron y otra vez estábamos en casa los domingos por la mañana. De alguna manera era una forma de desintoxicación del religiosismo pero no debía ser prolongada, porque no se trata de ser cristianos sólo el domingo. La iglesia no es un lugar, la iglesia no es un programa, no es el templo ni el equipo de sonido, la iglesia no son los cantos. Son la personas, es una comunidad para tener comunión unos con otros.

Visitamos VidaNueva en Julio del 2005 por primera vez, llegamos por ver a un primo “gringuanaco” de mi esposa que venía con un grupo de una iglesia de Fresno. Ese domingo llegamos como 12 de la familia para ver y saludar a Daniel, el primo “griguanaco”, ya que tenían como 14 años de hacerlo. Daniel tocó la trompeta acompañado por Checho ese domingo. Yo había llegado al punto sin decírselo a nadie de dejar de buscar iglesia por ese entonces, estaba desilusionado de mis previas exploraciones, pero esa mañana todo cambió. Me sentí vivo de nuevo y una luz de esperanza se abrió paso entre las notas de los cantos y la predicación de la Biblia, tenía años de no escuchar la Biblia ser predicada, nunca había sido tan clara como lo fue esa mañana. Desafiante y cortante. Me pareció una iglesia honesta y en el momento supe que era lo que buscábamos. Así fue y así es, Dios nos llevó a su lugar. VidaNueva no es la iglesia perfecta, pero es honesta.

A leer esta mañana Colosenses 1, saltó para mí el versículo 4: “habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos”. Eso es lo que hace a un iglesia ser honesta en su búsqueda por glorificar a Dios. Fe en Jesús y amor por todos los santos. Me llevó a preguntar a mi corazón si yo era honesto también: ¿Tengo tal fe en Jesús que mis vida es consecuente con ella? ¿Tengo amor para TODOS los santos de la iglesia de tal manera que mi mis acciones y palabras lo demuestran naturalmente?

Me sentí abrumado y humillado, las respuestas a esas preguntas aún siguen rebotando en mi mente y corazón. Este verso me quebrantó.

La iglesia no es un programa ni una actividad. La iglesia es una comunidad donde la fe y el amor deben ser las marcas visibles o audibles que nos identifiquen como una iglesia que lleva fruto.

Apocalipsis 3:17-18 “Porque tú dices Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.”

 


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