Iglesias sanas

Vuelvo a escribir sobre el tema de la iglesia no como un erudito ni un académico, ni como un experto consultor en temas de iglesia o iglecrecimiento. Pero si algo puedo considerar es que he sido muy analítico en cuanto al tema, y no he aceptado ningún dogma. Mi mente siempre se ha rodeado de preguntas y he sido cuestionador de métodos y filosofías de ministerio. Habiendo advertido lo anterior puedo proceder con toda confianza y libertad a seguir comentando acerca del tema.

Oswald Chambers escribió, hablando sobre el llamamiento de Dios, “Su llamamiento es básicamente a ser Su amigo para llevar a cabo Sus propios propósitos”, esto no puede describir mejor la intención de Dios para su Iglesia, comunión con una misión, Su misión. Somos amigos de Dios pero también debemos ser amigos unos de otros, y como escribe mi pastor en su blog en la entrada “El ministerio: la cura para la soledad…” no hay mejor manera de hacer amigos que haciendo el ministerio. El gran invento de Dios, como dice Chief, para tener comunión con el Rey y unos con otros en el cumplimiento de Su voluntad.

Leyendo Hechos, un pasaje hizo brincar mi atención, 9:31 “Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”  Cuánto necesitamos la fortaleza del Espíritu Santo para hacer la obra! Ya que somos acechados por el diablo debemos mantenernos firmes en nuestra misión de proclamar el Evangelio. Pablo lo escribió en Efesios 6:10 “…hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.” Y es que el enemigo no juega como nosotros lo hacemos a veces, la guerra es en serio, a muerte, el diablo tratará de sacarnos de atropellarnos y sacarnos del camino para evitar que cumplamos los propósitos de Dios… hará lo que sea. Por eso necesitamos la fortaleza del Espíritu Santo, porque nuestra fuerza es insuficiente, no luchamos contra sangre o carne, si fuera así pudiéramos convertirnos en un poderoso ejército con armas humanas, pero nada haríamos.

Pero es recurrente que vemos como nos fortalecemos a la manera humana y dejamos de buscar la fortaleza del Espíritu Santo. ¿Cómo? Efesios 6:18-20 “Orando en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos lo santos; y por mí, al fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.” 

La fortaleza del Espíritu Santo no es para que juguemos a ser un ejército poderoso que se queda dentro de las cuatro paredes de un auditorio tratando de “sentir la presencia de Dios” sin salir al mundo a hablar con denuedo el evangelio. Necesitamos su fortaleza para ir y hacer discipulos! Sólo así veremos su poder, no se trata de “sentir”… el poder de Dios se verá en vidas transformadas…

Somos su iglesia no para pasar buenos tiempos… al contrario, veremos persecusión o adversidades, no será emocionante la mayoría del tiempo… tenemos una misión y debemos salir a cumplirla por amor a nuestro Rey.

Seamos UNO y vamos en pos de cumplir su propósito! Somos la comunidad del evangelio!


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