Enero 17. Re-visión

Dios me ha permitido estar en un retiro más del staff de la iglesia. Digo me ha permitido porque creo que no tengo los méritos para estar en este equipo. La exigencia es alta, en todo aspecto, y por ahora no estoy seguro si el otro año estaré en el próximo. La carga se vuelve más difícil de llevar a veces. Los años pesan y por momentos no veo claro el destino de llegada. No es que no sepa a donde se llega, pero a veces las curvas son peligrosas y las pendientes muy elevadas.  Este tiempo me sirve como estar en el taller en cambio de aceite y revisión de todo. Espero no salir tan mal para poder seguir el viaje. Si no, trataré de llegar lo más lejos que aguante este motor. Lo que nunca haría sería retirarme de la carrera sin dar hasta lo último por terminar bien. Al menos haré el intento. Prefiero morir intentándolo que decir “ya no puedo”. Y esto incluye todos los aspectos de mi vida, tanto privados como públicos.

Los primeros días del año han acarreado el desgaste de los últimos meses del año, física y emocionalmente. Hay una gran diferencia en trabajar dentro de una iglesia. Las exigencias son muy altas. Es como jugar el “clásico” de la liga española.

A veces el ministerio y el trabajo se vuelve complicado. Honestamente hay domingos en los que me gustaría quedarme hasta tarde en la cama y no tener las presiones que genera hacer que sucedan tres cultos. Pongo el despertador muy temprano para poder vencer a mi mente que me presenta los argumentos que la agarré al suave pero no puedo. No puedo porque tengo un compromiso con Dios, no porque sea mi trabajo y reciba un pago por hacerlo, lo hice antes por muchos años sin estar a tiempo completo. Estoy comprometido con el Rey y con su pueblo y debo cumplir la misión.

Estoy re-visando lo que hago y cómo lo he hecho hasta ahora. Creo que el Señor tiene mucho trabajo por hacer en mi motor. No solo basta un “restart”, creo que necesito que me instale un sistema operativo más nuevo y me limpie de los virus, a las Mac no les da virus pero a mí sí.

Sólo le pido que me dé medio año para ponerme “en forma”, y luego detenerme y considerar la ruta… de todas maneras mi carro va cargado con mi familia… y debo llevarlos a ellos primero… sólo le pido la oportunidad de “reponerme” y poder seguir adelante. Y luego evaluar la condición del motor nuevamente y ver si resistirá el siguiente tramo.

Hay momentos que la carga se vuelve pesada, o mejor dicho, que las fuerzas faltan. Pero hay escritura que me anima muchísimo, Is. 40.27-31

¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

Señor

Que tu abundante gracia me permita acojerme en tus brazos de amor!


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