Un día en la cárcel…

La semana pasada tuve el honor de entrar a un penal, sí y digo honor porque después de una minuciosa revisión, nos concedieron la entrada. Alfredo, pidió apoyo hace un par de semanas para celebrar el día del interno (quizás pienses si se merecen  o no tal cosa, no discutiré eso ahora) en uno de los penales de “media seguridad” del país. Adentro hay una población de unos 800 internos que son o han sido líderes o mandos medios de una de las agrupaciones delictivas más cruel de la ciudad, la culpable del asesinato de más 15 personas cuando quemaron un microbus del transporte público en Mejicanos hace un par de meses.

No lo pensé 2 veces cuando me preguntaron si podía apoyar esta actividad con la parte de la alabanza, dije sí! yo voy! heme aquí! Pero lo estaba pensando 2 y más veces cuando estábamos frente al portón principal esperando el permiso para entrar. Había un poco de duda de como sería adentro, pero me daba confianza ver la tranquilidad de María José, una abogada muy especial que es parte del ministerio de Penales de VidaNueva.

He sido un tipo rudo y pendenciero sabes… no estoy orgulloso de ello, pero a veces he sido muy temerario, y esta vez lo fui más. Después de la revisión minuciosa que hicieron del equipo que llevábamos, de revisar las Biblias libro por libro, de pasar 4 tipo de detectores y haber sido “toqueteados” varias veces nos permitieron la entrada.  Pasamos varios portones antes de llegar al primero de los sectores de 2. El plan era hacer un pequeño servicio en cada sector. Cantos, predicación por Koky y un breve testimonio por parte de uno de los internos de cada grupo. Cuando llegamos al acceso del sector 1 créeme que sentí un “poquito” de duda. Para entrar hay un punto de guardia de los custodios, dos puertas de barrotes gruesos de hierro para entrar al lugar donde están las celdas y un patio grande, donde habían unas 50 sillas de plástico ya ubicadas. Al estar frente a la primer puerta y ver en la siguiente a unos 5 internos uniformados con camisas y pantalones cortos flojos amarillos, y con sus característicos tatuajes en sus rostros pensé “y que estaba pensando cuando dije: sí voy!”, Pero ahora ya estaba adentro, tanto que había costado el ingreso, casi una hora y media en el proceso de entrada, ahora era más fácil hacerlo que no hacerlo, Alfredo se dedicaba a saludar a algunos y yo ni siquiera quería verlos. Llego la hora cero y entramos. María José, Alfredo, Koky, Gabriel Taverna (aspirante a la familia de Alfredo) y yo entramos al sector 1 del penal “x” de la zona occidental del país.

Los internos nos ayudaron a poner el equipo y nos recibieron muy amigablemente. Había un grupo ya sentado esperando el servicio, otro grupo estaba de pie con sus Biblias dándonos apoyo. Nunca había visto a tantos jóvenes y otros mayores tatuados en un solo lugar. Algunos ni querías verles la cara, otros sin camisa luciendo sus marcas que dan miedo. Definitivamente ya estábamos dentro, ahora a servir! Inició Alfredo dando la bienvenida y me dio el micrófono. Mi guitarra me protegía, jaja, no por supuesto que era el Señor, pero al ver el rostro de los reos sentados, con muchas ganas de participar y de escuchar la predicación ,mi temor se volvió en coraje, un enojo por la obra que el diablo ha hecho en la juventud de este país, escogí cantos que ellos supieran y creo que jamás había cantado con tantas ganas y con tanta convicción que la alabanza pudiera tocar el corazón de estos hombres (estoy llorando mientras escribo esto pensando que estos jóvenes no deberían estar allí, algo pasó que hicimos mal y que no logramos alcanzarlos antes). No te imaginas las ganas con que cantaban, no tenías que decirles nada para motivarles, lo hacían como una manera de sentirse libres de sus culpas. Era algo increíble poder estar exaltando a Dios en medio de un lugar con tanto corazón duro. La mayoría de los internos nos escuchaban  muy atentos desde sus celdas, en ese sector un grupo de unos 100 ó más participaban del servicio. Dirigí “Renuévame” y no te imaginas lo que sentía al escucharlos casi gritar con su corazón los versos de ese canto. Casi podía oir sus almas cautivas pedir ser liberadas de su pasado. Espero que Dios haya escuchado su clamor. No es fácil para ellos ser creyentes dentro de ese grupo. Corren el riesgo de ser tratados como desertores.

Mientras Koky predicaba cayó un tormenta terrible, yo pensaba como el enemigo tenía que estar airado por lo que estaba pasando dentro de ese lugar.

La subdirectora del penal nos acompañó en el servicio, también habían unos 3 custodios armados de un garrote nada más dentro del recinto. Terminó el servicio y salimos de ese sector, debo decirte que me sentí muy “libre” al cantar en ese lugar, yo quería hacerlo con todas mis fuerzas pensando que eso pudiera derribar las cárceles de maldad que tenían apresados a los más duros. Como cuando Pablo y Silas cantaban en la cárcel de Filipos, sólo que ellos también era presos. Quería provocar un terremoto en los corazones que logrará liberarlos de esas cadenas eternas que los atan y los condenan.

Salimos del sector 1 y siempre dentro del penal fuimos a almorzar aun cafetín, tenía un hambre feroz y disfruté la comida y la libertad, y la compañía del equipo que estaba allí.

A las 2 de la tarde teníamos que iniciar el segundo servicio en el sector 2, que tiene la fama de que allí están los más duros y rebeldes. Y en efecto, llegamos y muchos parecen tener más edad, esta vez tuve la confianza de acercarme a la puerta, antes de ingresar, a saludar a los internos, les pregunté que cantos conocían. Entramos, armamos el equipo con ayuda de ellos, e iniciamos. Ahora ya no sentía temor, habían menos en las sillas, habían más indiferentes que nos observaban desde las celdas o alrededor de la cancha. Ahí se sentía un ambiente más pesado. Más duro, pero fue allí donde sentí más libertad de glorificar a Dios, y aunque era un grupo más pequeño el participante (que se supone es el grupo de creyentes de ese sector) eran los que más fuerte cantaron, tanto que pedí a uno de ellos que pasará a dirigir un canto mientras lo seguía con la guitarra. Koky predicó y salimos.

Fue un día agotador por tantas emociones, fue un esfuerzo mental, físico y espiritual que me dejó muy agotado.

Al estar ahí dentro se puede observar diferentes expresiones en sus rostros, ves odio y resentimiento en la mayoría, ves hambre de amor y aceptación en los otros. No son niños por supuesto, son hombres que participaron de algún delito, de algún crimen. Pero al final todos necesitan la gracia y el perdón de Dios, lo pude ver muy de cerca.

Pude percibir de una manera casi palpable la mano de Dios con nosotros, Dios honra a los que llevan su Palabra y los guarda. Mucha de esa gente tiene necesidad de Dios, pero no te imaginas la opresión espiritual que hay y la presión de sus compañeros. No es fácil para ellos ser creyentes ahí.

Dios no hace acepción de personas. Lo digo por mí, no por ellos. No soy alguien que merezca ser útil para Dios, pero puedo atestiguar que si te dispones Dios toma tu vida y se glorifica a Sí mismo.

No se si personas como ellos nos escucharían afuera en alguna campaña, pero adentro “tenían” que escuchar los cantos y la predicación.

No se cual cosa es peor, si estar encerrado o estar encerrado con gente como ellos. Lo cierto es que ellos necesitan ser libres de su condena eterna. Y aún ellos tienen un abogado en el cielo, abogado mismo que pagó con Su propia vida las culpas de ellos. Pude ver otra cara de la gracia. Que la gracia de Dios alcanza al “más vil pecador” y que TODOS nosotros hemos pecado, y por rechazar a Jesús mereceríamos vivir en un lugar así.

Así será la eternidad para muchos desgraciadamente, en la compañía de demonios y gente que “morirá” eternamente en las prisiones de maldad, porque rechazaron el más hermoso regalo de la vida: Jesús.

Por amor a Jesús y a la gente que él ama debemos predicar con denuedo, o como yo lo veo desde mi lado: cantar con denuedo acerca de la gracia y perdón de Dios. Mucha gente en el mundo lo necesita, aún muchos de nuestro hermanos necesitan oir cada día las Buenas Nuevas.

Estoy pensando acompañar al equipo una vez al mes… creo que hay lugares donde no desprecian la Palabra de Dios y la piden… que tristeza que hay iglesias que aunque no la desprecian no le dan el lugar que tiene que tener en el púlpito. Gracias a Dios por Vidanueva y el equipo fiel que visita los Penales y Bartolinas, léase: Alfredo y María José. Ora por ellos por favor, a fin de que Dios los use para la predicación del Evangelio, porque el Evangelio es poder de Dios para salvación.


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