Crucificados con Cristo… a “tiempo completo”.

Si eres un creyente de muchos años seguramente sabes este texto de memoria, o al menos lo recuerdas por “palabras”, Galatas 2.20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

¿Cuántas veces no hemos separado nuestra “vida espiritual” de la vida “secular”?

O pensamos que por no estar a “tiempo completo” no estamos obligados a vivir como tal?

He leído que los antigüos cristianos celtas (no los confundas con la religión de los druidas) no hacían separación entre la vida espiritual y la vida “secular”, para ellos era un todo, lo que algunos ahora llaman “holístico”, integral. Vivían de tal forma que todos se consideraban a “tiempo completo” con diferentes funciones en la comunidad.

Somos nosotros, en la era moderna, los que hacemos la separación de los que están a tiempo completo  y los que no… imagínate a Dios este día contando las horas para que tú salgas del trabajo y vayas al culto y en ese momento “seas del ÉL”. O si estás en clases no estás sirviendo a Dios, o si lavando los platos de la cena no haces un servicio al Rey. Pablo enseñaba a los gálatas: Estoy (presente) crucificado con Cristo, y ya no vivo (presente) yo, mas vive (presente) Cristo en mí. ¿Poderosa declaración no? Qué valor de Pablo al decir esto, honestamente yo no podría decirlo, pero esa es la meta de todo cristiano mientras no lleguemos a casa (cielo), que Cristo viva en nosotros, a través de nuestros hechos y pensamientos.

Pablo sigue diciendo (presta atención): Y lo que ahora (hoy, ahorita, en este momento, este día, este año, en esta vida) vivo en la carne. Nota que no dice que lo que ahora vives en el ministerio (seguramente Pablo consideraba su vida completa como ministerio), sino lo que vives a cada segundo, a cada minuto, en el carro, en el súper, en la U, en la oficina, donde sea, debemos vivirlo en la fe del Hijo de Dios. Hermano y hermana, estamos TODOS a “tiempo completo”.

Debemos vivir en esa fe… la fe en Aquel que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros. Así que no es por obligación, es por amor. 

Vivir crucificado con Cristo no es algo que podemos lograr con obras, con acciones, con nuestro propio esfuerzo, ellas serán el resultado de vivir crucificado con Cristo, que obremos como Él, que andemos con Él. Vivir cada día en la fe del Hijo de Dios solo se puede lograr aceptando la gracia de Dios, lo dice el siguiente verso: No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley (obras) fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo (gracia), Gal. 2.21.

Vivamos cada día a “tiempo completo” para Dios, por su gracia, no por nuestros esfuerzos humanos. Así que la próxima vez no separes tu vida secular de tu vida espiritual, o eres de Dios o eres del mundo, o vives todo el día para Dios o vives todo el día para el mundo, Dios no quiere horas, quiere tu hoy, Dios no quiere que seas espiritual en la iglesia o en los ministerios de la iglesia, Dios quiere que vivas crucificado con Cristo a la hora de tomar café en tu oficina, en el cafetín de la U, frente a un semáforo en rojo en la calle, etc.

¿Dónde estás ahorita, en la cruz o lejos de ella? 

PD: Gracias por orar por Amy, luego de nuestro viaje “infructífero” al hospital no tuvo más fiebre, fue a clases al día siguiente y volvió a normalidad. Seguramente Dios quería darnos una lección, espero haberla aprendido… pero aprecio enormemente que ores y te recuerdes de nosotros, aunque no lo creas, tus oraciones nos sostienen muchísimo!!


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