El Reino de Dios

Ese fue el mensaje original de Jesús: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

Sus seguidores lo entendieron, en Hechos 1:6 queda claro: “¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” Era lo que todo buen judío celoso de Dios esperaba. Dios reinando. Los Salmos lo proclaman: “Jehová reina” canta el Salmo 97, el 99, el 145, lo declara Isaías 9 al hablar sobre el reinado del mesías. Apocalipsis 19 presenta el cuadro final de un Dios Todopoderoso reinando. Este es el final de la historia, al menos de la que conocemos. Esta es la Causa: nuestro Dios reinando por toda la eternidad.

Esto es lo que consumía el corazón de Jesús cuando echó a los cambistas y mercaderes del templo. La gente tenía a otro dios, las riquezas, y esa forma de vida había usurpado la casa de Dios. (Mt. 21.12-13; Mr. 11.15-18; Lc. 19.45-46; Juan 2.13-17). Habían convertido la casa de Dios en casa de mercado. 

Jesús nació para reinar, el heredero del trono de David. En Juan 18.36-37 estando delante de Pilato, el gobernador, Jesús declara:

“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.” (negritas mías)

¿Sabías tu que Jesús no solo es el salvador, sino es el Rey eterno y soberano? ¿Vives tú creyendo esa verdad? o, ¿estás cómodo, como quizá mucho lo estamos, viviendo como quieres, siendo tu propio rey, y con la esperanza de que al morir irás al cielo? 

Los primeros seguidores de Jesús no vivían con el pensamiento de “al morir voy al cielo”, vivían con la esperanza viva de ver a la gente someterse a Jesús, el rey. Más que vivir pensando en el cielo, vivían pensando en la resurrección, lo que les permitiría vivir en ese estado final del reino eterno del Mesías.

Que bueno saber que nuestra misión dice: Existimos para glorificar a Dios, siendo canales para expandir su reino y transformar vidas.

Predicar a Jesús, es predicarlo como Rey, ya que solo una vida entregada, rendida al Rey puede tener una verdadera y profunda transformación.

Vivamos por y para el Rey! cada mañana preséntate delante de su trono y pregúntale cual es su voluntad para ti para ese día, seguramente eso transformará la forma de como veas los sucesos y actúes en base eso.

Viva el Rey!


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