Buena noche + una breve visita al hospital…

Esta noche tuvo una mezcla de emociones (el post anterior lo escribí sobre las emociones, hora de poner en práctica lo que crees), David Guadón nos dio el enorme privilegio y la gran bendición de dirigir en alabanza al grupo de jóvenes de Juntos-Together, lo hace mucho más especial ya que “abrimos” para Jeff Rhoades, quien predicó sobre Una Vida Consagrada, la sencillez y sensibilidad de Rhoades hacia los otros hace que sus consejos pesen… 

El set fue: Señor eres fiel, Bendito sea tu Nombre, Hosanna (una canción nueva que nos dio un “poquillo” de problemas), Dulcemente quebrantado y Dios de esta ciudad, esta última canción se volvió el himno de batalla de la noche. Sobre todo porque el mensaje de Jeff era un llamado a comprometerse con la causa. La causa de Cristo.

Justo a media predicación de Jeff mi teléfono sonó (bueno, vibró), era mi amada esposa que me pedía tratar de llegar lo más temprano posible para llevar a la niña al hospital. Había esperar para cerrar la noche cantando, así que oré en ese momento y puse mi ansiedad en el Señor. Terminamos cantando Dios de esta ciudad en inglés y español, si hablamos de emociones, fue emocionante cantar el deseo de ver que Dios obre en las ciudades.

Pero ahora viene la realidad, ir a casa rápido para llevar a Amy al hospital de niños, llegué a casa y salimos para allá y mi mente iba atorada de pensamientos encontrados, pero cantaba mientras íbamos, debía fortalecer mi fe en ese momento. Amy ha estado con algunas fiebres y debíamos darle atención, pero con la situación de la epidemia del H1N1 llevarla a un hospital público es un riesgo. Aunque Amy no presenta tos ni ningún sintoma de gripe, no sabemos el porque de las calenturas.

Llegamos al hospital, y solo puede entrar Gilma, yo debo esperar afuera, en la calle, no soy el único claro, hay más padres o familiares fuera. Detrás del portón de acceso hay una médica con mascarilla, ella entrevista a los pacientes previo pasen a la sala de evaluación. Es la que ve sino es un caso de gripe, le advierte a Gilma que si no es muy necesario que la niña pase a la sala lo evite, hay casos de gripe ahí dentro y además, hay mucha gente esperando turno.

Cuando Gilma me dice eso, pues estoy a unos 3 metros de ellas, sentí como que estaba dejándolas entrar al “foso de los leones”. Entraron, y me quedé esperando fuera. Durante ese tiempo desarrollé un conversatorio con Dios, oraba por los pacientitos que estaban ahí dentro, oraba por Amy y Gilma. Le preguntaba a Dios que si Él de verdad quería que estuvieramos ahí, después de todo somos sus hijos y yo acaba de estarle sirviendo, merecía estar ahí a esas horas? Pero al ver a más gente en la misma situación reflexioné que no soy más ni mejor que ellos para estar ahí, Dios es también Dios de ellos, por qué no voy a pasar por las mismas circunstancias? Al cambiar mi actitud recordé lo que hasta hace un par de horar había estado cantando: “Bendito sea tu nombre en tierra de abundancia… cada bendición convierto en adoración y al venir la oscuridad Dios siempre diré: Bendito sea el Nombre del Señor!…” y sentí como que Dios me dijera: cántalo aquí con la misma emoción de más temprano… y comencé a cantárselo en voz baja allí en la acera. Y luego le dije: Señor ti Tú quieres que estemos aquí que sea como Tú quieras, si quieres que Amy y Gilma estén allí dentro en medio de la enfermedad, de la peste: Amen! (No estaba tan emocionado al orar eso, créeme!) Pero comprendí que Dios te lleva a pasar una circunstancia oscura para afirmar tu fe… 

Es bonito cantar los cantos acompañados de excelentes músicos, con buen sonido, luces, un buen ambiente, y varias decenas de personas cantando junto a ti… pero ahora fue mejor cantar solito para Dios, en aquella acera, con mi esposa y mi hija dentro del “foso”. Sentía a Dios más cerquita de mí y me había dicho que Él estaba cargo, paz vino a mi ser.

Que qué paso con ellas? a la media hora más o  menos venían para afuera. No pudieron pasar consulta, había demasiados esperando y un solo médico (desgracia de nuestro sistema público de salud), la niña estaba cansada, mejor decidieron venirse y probar mañana… 

Quizá Dios quería que hiciéramos ese pequeño paseo por el hospital para algunas cosas:

1. Orar por los que estaban sufriendo enfermedad ahí dentro.

2. Darnos cuenta y agradecer a Dios por sus cuidados.

3. No por ser o hacer lo que hacemos somos mejores o no vamos a pasar lo que a la mayoría le pasa. Aprendemos a sufrir lo que la gente sufre.

4. Cantarle a Dios en esa situación.

5. Crecer en la fe y en la confianza de que Dios tiene nuestras vidas bajo su control.

Por las cosas que sucedieron temprano y las que sucedieron después, esta noche fue una buena noche!!

Cómo estuvo la tuya?


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