PASAPORTE EN MANO!

Para algunos cristianos, es decir, algunos de nosotros, la salvación parece ser como un boleto de avión. Nos presentaron el Evangelio, las buenas noticias acerca de Jesús, uno las recibe y luego pues… eso es suficiente, ya estás listo para ir al Cielo. Es decir, no me vayas a entender mal, no digo que no es a través de reconocer a Jesús como Salvador que vas a cielo. Al contrario, solo Jesús puede darnos la salvación, eso es absolutamente verdadero. Pero el que muchos tratemos de ésta manera la salvación tan grande que hemos recibido, con una forma de vida carente de sustancia y una práctica que la hace ver como que lo que tenemos es nada más un boleto de viaje. Y que guardamos el boleto en un lugar seguro esperando el día que nos toque usarlo. Muchos hemos vivido así… quizá tú no… alguna vez yo sí.

Pero, para viajar de un país a otro necesitas algo más que el boleto, si yo quisiera entrar a otro país no me basta el boleto de avión, con eso entro al avión nada más. El oficial de fronteras me pedirá mi pasaporte con la visa de entrada, mi identidad como ciudadano del país que procedo. Para ser un ciudadano debo cumplir con los deberes que requiere mi país, residir en el país o ciudad, pagar mis impuestos, etc. Mi ciudadanía fue adquirida cuando nací, y ratificada al cumplir mi mayoría de edad. Como ciudadano de cierto país debo cumplir las leyes y por tanto gozo de los beneficios y derechos de ser “miembro” de tal país. Eso es lo que dice un pasaporte, es la marca que dice pertenezco y que “vivo” como un ciudadano.

Sabes, pienso que cuando lleguemos a las puertas de “casa”, el cielo, Dios nos pedirá, antes del “boleto”, nuestro “pasaporte” que compruebe que somos “ciudadanos del cielo”.

Fil. 3.20 dice:

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

Pero no pienses que seremos ciudadanos cuando lleguemos al cielo, lo somos ya! mirá esto:

I Pedro 2.11

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

Somos extranjeros ya, nacer de nuevo implica morir a nuestra vieja naturaleza, ahora tenemos nueva ciudadanía. 

Quiere decir que nuestra labor es hacer ciudadanos del reino de los cielos, bueno, serlo nosotros, viviendo conforme a las costumbres y tradiciones, cumpliendo las leyes y ordenanzas de nuestro NUEVO país. Como cristianos o “cielenses” nuestra cultura ha de ser la cultura del cielo.

Tienes tu el boleto de salvación? Eres ciudadano del cielo? Vivimos conforme a nuestra nueva ciudadanía?Como embajadores del cielo, debemos representar dignamente a nuestro Rey y a su país, como enemigos de las tinieblas debemos rescatar las almas que aún viven esclavizadas por el gobernador injusto del reino de la mentira y pecado.

Así que, si tienes el boleto ya, recuerda que te pedirán el pasaporte, al cielo solo entran ciudadanos, no se admiten turistas!


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