Manipulación religiosa y el sueño de Pinocho

Al charlar esta noche con alguien sobre algunos de temas que implican la exposición pública e influencia a traves medios electrónicos de comunicación, me hizo un comentario sobre cuidar de dar solo gloria a Dios con lo que proyectamos hacer. La razón, haber sufrido manipulación religiosa.

Es algo que comprendo muy bien, y de lo cual me costó recuperarme. En realidad yo llegué al punto de desear convertirme en una especie de “ermitaño”. Estar convencido de que la iglesia es la idea de Dios y es su medio para alumbrar en la Tierra pero a la vez, estar tan desepcionado de la forma en que los “líderes” que tuve cerca nada más “utilizan” la gente para conseguir más poder.

Los creyentes sufrimos el síndrome de Pinocho, soñamos con dejar de ser el muñeco de madera y convertirnos en un ser de “carne y hueso” como nuestro creador.

Pero en el camino, buscando cumplir ese anhelo, corremos el riesgo de caer en manos de los zorros y lobos con piel de oveja, que nos convierten en sus marionetas y quieren tener el control de todo.

Hay mucha gente que es muy honesta y tienen el anhelo de “trascender” a una vida perfecta pero que caen en la manos de los titireteros de la fe. Como ese par de charlatanes que vinieron la semana pasada, uno de ellos hasta se llevó de paso al Presidente de la República.

Pinocho tenía un problema, aprendió de la mentira, su nariz crecía cada vez que mentía y su sueño por transformarse en un niño de carne y hueso se esfumaba.

Todos tenemos hilos mientras aún no seamos “niños de carne y hueso”, cada uno de nosotros, la diferencia estriba en manos de quien están esos hilos,

Jesús desafío al poder religioso de su éspoca, los fariseos y escribas que manipulaban la Ley a su antojo y conveniencia. Había un tráfico de influencias entre el poder religioso y el político.

Tal como ahora lo puedes ver en estos días…

Cada uno de nosotros los que hemos hecho la desición de seguir a Jesús queremos y anhelamos ser como nuestro Creador, de “carne y hueso”, así nos creó Dios.

Alguna gente que logra escapar de las “zorras y lobos” quedan con cicatrices. Por ello la desconfianza hacia otros. Que bueno ser desconfiado en ese aspecto, es un mecanismo de defensa natural.

Recuerda, ¿Quién maneja tus hilos?


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