Día D :: Día del Discípulo

Este día, 6 de junio, se conmemora el Día D, el día del desembarco de las tropas aliadas en las costas de Normandía, Francia. Esta operación se planeó durante 2 años, era la forma de abrirse brecha para entrar a Europa y pelear contra los nazis. Se hizo por tierra, por mar y por aire, miles de soldados, cientos de aviones y vehículos fueron preparados, una operación que se mantuvo en secreto durante muchos meses.

El éxito de la misión tuvo que ver mucho con “liderazgo”. Saltar en paracaídas o bajar de una barcaza en medio de una lluvia de metralla y proyectiles de artillería no era nada fácil, mucho soldados ni siquiera lograron dar un segundo paso. Pero los que sí sobrevivieron, los que lograron desembarcar y luego cruzar la línea de fuego fueron los que luego hicieron retroceder a las tropas alemanas. El fin de la historia ya la coneces, Hitler y los nazis fueron derrotados.

Pero la batalla no comenzó el Día D, comenzó meses antes, cuando cada recluta decidió enlistarse y formar parte del ejército. A partir de ese día comenzó el entrenamiento, sometidos a duras pruebas, con el fín de “purificar” los grupos, calficando solo los más aptos y los más valientes.

¿Qué hubiera pasado si los aliados solamente hubieran llamado e “invitado” a los hombres a incorporarse a un ejército sin recibir ningún entrenamiento? ¿Sin enseñarles cómo usar un arma o combatir cuerpo a cuerpo? ¿Qué tal si solo les hubieran entregado un manual de cómo pelear en la guerra para que cada uno lo leyera cuando pudiera? La historia sería diferente ¿No lo crees?

Piendo en el Día D de cada seguidor o aprendiz de Jesucristo. El día que cada uno fue reclutado para ser “pescador de hombres”. Ese día fue el Día D, el Día del Discípulo. No se trata de recibir un manual nada más, se trata de estar bajo la guía de un instructor capacitado para brindarme entrenamiento. Como estamos aprendiendo en VidaNueva, mentoría. Alguien que me enseñe como hacer las tareas. No nada más que me dé órdenes, sino que cuide de mi, o a cuidar de otros.

No hay manera que ganemos cada batalla de la vida sino pasamos por el entramiento, el discipulado.

Ahora piensa que hubiera pasado si todos los oficiales y los suboficiales hubieran sido muertos en el desembarco a Normandía y las tropas regulares se perdieran todos sus “líderes”. ¿Crees que hubieran tenido éxito? ¿Quién crees que hubiera ganado la guerra?

Los mentores son vitales, al igual que los oficiales. Se dice que los batallones alemanes solo tenían un oficial y no habían suboficiales, que era fácil desorganizar las tropas nazis porque al matar al oficial nadie más sabía que hacer, por falta de “mentores”.

Algo así sucede hoy. ¿No crees que hay muy pocos mentorizando a otros? ¿No crees que hay muchos soldados sin saber como usar el “arma”, como “combatir” contra la carne.

Cada cristiano debe tener su Día D, el día en que se hace un discípulo de Jesús, pero que también toma  la desición de acompañar a otro discípulo recien llegado para guiarle, aun medio de las más cruentas batallas por el alma de las personas.

Jesús es ahora nuestro Comandante en Jefe. Y ya dio la orden, ¿Cuándo le obedecemos?

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Mateo 28:18-20


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