Filosofando: La Verdad I

Vivimos en tiempos difíciles para fe, cuando en la mayoría de los “púlpitos” de la filosofía, que es la manera cómo pensamos y por consiguiente la forma cómo actuamos, se predica que no hay verdades absolutas, que todo es relativo. Que cada uno tiene su propia verdad, que cada uno debe creer como su conciencia le indique. Obviamente esto es una reacción contra la modernidad, es un nuevo intento del humanismo por protegerse, pero también por oponerse a Dios. Un motín de los que piensan que la era moderna lo único que nos ha dejado es un mundo materialista y consumista que va camino a la autodestrucción. 

Y el mayor ataque de los pensadores anti-modernistas o post-modernistas lo enfilan contra la Verdad. El subjetivismo elevado a su mayor expresión, la idolatrización del yo, de la mente individual.

Pero, ¿Qué es la verdad? preguntó Poncio Pilato, quizá de la misma manera que un filósofo haría esa pregunta hoy en día a un Jesús encadenado, sin oportunidad de defenderse. No pretendo que esto sea un manifiesto sobre la verdad ni que sea “absoluto”, más bien, es un ejercicio para mantener mis neuronas trabajando. ¿Era honesta la pregunta de Pilato? ¿O era nada más simple retórica?

Jesús habla mucho sobre la verdad, principalmente es Juan quien hace el registro. Juan que, de alguna manera, parece ser más que un sencillo pescador, un pensador muy agudo.

La Verdad, con V mayúscula, está desde el primer capítulo del Evangelio de Juan, aparte del versículo 17 donde dice que “la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”, más adelante te digo donde.

Conocemos aquellos pasajes remarcables de Juan 4 “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y verdad es…”. En el evangelio de Juan ves muy seguido esta frase: “De cierto, de cierto os digo” que es otra manera de decir “escucha esta verdad”. Juan 8.32: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”; Juan 14.6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida…”; Juan 15.1: “Yo soy la vid verdadera…” y en Juan 18.37: “todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”.

En las entradas posteriores quiero proponerte que consideres otro significado de “Verdad“, uno que tiene que ver con el significado real de la palabra usada por Jesús cuando dice” “Yo soy la verdad“. Te aseguro que va a cambiar la manera de como la defines y sobre todo, el argumento de “verdad absoluta” y del relativismo queda sin peso.

Como alguna vez le dije a alguien, no hay verdad absoluta, porque es como que dijéramos “negro oscuro o blanco claro”, o es verdad o no es verdad. O estás abajo o estás arriba, depende de donde esté yo, me dirás, el típico argumento relativista, no, depende de donde estamos tú y yo en realidad.

“Yo soy la verdad dice Jesús…


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