Band of Brothers


“We few, we happy few, we band of brothers; For he that sheds his blood with me Shall be my brother…”
William Shakespeare
Traducido esto debería decir algo así: “Nosotros pocos, nosotros felices pocos, nosotros una banda de hermanos; pues aquel que derrama su sangre conmigo será mi hermano…
Uno de los veteranos de la Compañía Easy, del 506a División de Infantería cita el anterior verso para describir los lazos de hermandad, que en medio del cruentas batallas en el frente de guerra, hicieron entre sí. Se volvieron hermanos de sangre. Y de esto trata Band of Brothers, sobre la hermandad, la comunidad que se formó entre los soldados de la Easy y que en la mayoría de ellos perdura hasta hoy. 
El diccionario RAE, en la primer definición que pone de la palabra “pasión” dice que es la “acción de padecer”. La mayoría de nosotros asocia pasión solo con el sufrimiento en la persona de Jesús, para otros “pasión denota el apetito o afición vehemente por algo” y decimos que hay “pasión por el deporte”, “pasión por la música”, “pasión por esto o lo otro”, pero nada más nos referimos cuando “andamos encendidos” por hacer algo. La pasión tiene que ver también y más con el padecimiento, que con la emoción nada más. Es en el padecimiento donde muestras si verdaderamente estás apasionado. El más claro ejemplo es nuestro Maestro. Padecer por el evangelio, por la expansión del Reino es tener verdadera pasión. Cuando cuesta sacrificio, cuando hay dolor, cuando hay cansancio, burlas… No siempre el más apasionado por Jesús es el más entusiasta, no quiero decir que no debe haber entusiasmo, chispa, ánimo, sino que van a ver veces, quizá las más de todas que tu pasión se verá en el padecimiento, el padecimiento que también a veces produce tristeza y dolor. Mateo 26.36-38 cuenta esto sobre las horas previas a la crucifixión de Jesús:
Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
¿Te puedes imaginar a Jesús tan triste hasta la muerte? Su padecimiento se acercaba, el momento de mostrar su amor y su verdadera pasión por agradar al Padre estaba cada vez más cerca.
Me pregunto yo y te pregunto a ti. ¿Estamos dispuestos a padecer de esa manera? ¿A derramar nuestra sangre padeciendo por la expansión del Reino? Trata de ver a tu hermano como un compañero de sangre, que lucha junto a ti, que padece junto a ti. Tratemos de ver la iglesia como esa compañía de soldados dispuestos a sacrificarse el uno por el otro, por nuestra buena causa. La causa que llevó a Jesús a entregarse por nosotros.
Quizá nos hace falta pasión, a mi me falta. Luchar con braveza, aun en los momentos de sufrimiento y padecimiento. Ahí se muestra la verdadera pasión.

 


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