Band of Brothers: ¡¡Médico!!

¡¡Médico!! En cada pelotón hay uno o dos médicos. Son soldados que no combaten, no portan un arma, no cargan explosivos, su labor es atender a los heridos. Su morral debe llevar vendajes, morfina (en los tiempos de la WWII), jeringas, sulfato y lo básico para aplicar primeros auxilios. En los combates tu oyes a cada momento gritar ¡¡Médico!! ¡¡Médico!! y el médico debe correr a donde escucha los gritos y atender al caído… aun en medio de las balas. Tiene que ser muy valiente, nada de vacilaciones. Pero también debe ser muy precavido porque sus servicios son muy valiosos, si llega a causar baja ¿Quién atenderá a los demás? 

El pastor de ovejas también usaba un morral, y ya que debía cuidarlas, seguramente tenía material de primeros auxilios, seguramente cargaba aceite de oliva (¿Sabías que el aceite de oliva tiene propiedades curativas? Cuando tengas un dolor de cabeza “úntate” unas gotas en la frente, es una analgésico natural) y vendas. Curar era parte de su trabajo. Mira lo que dice Ezequiel 34:15-17 acerca de Dios como nuestro pastor:

Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.

Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.

El venda a la oveja que tiene la pierna quebrada, una oveja que padece eso es porque seguramente cayó en un hoyo, en una zanja y se golpeó. Dios no deja heridos en el camino, y las batallas espirituales que son muchas, a veces los causan. Pero Él no te deja, no me deja jamás. Fortalece al débil, busca al perdido.

Estoy seguro de ir al frente de la batalla, por la expansión del Reino, porque conmigo va el mejor médico para atenderme, Él cuidará mi vida con sus propias manos. 

Ahora, si estamos en la posición de cuidar a otros, de ayudar al Pastor Supremo de los Rediles Celestiales en ese trabajo, debemos llenar nuestro “morral” con equipo de primeros auxilios. ¿Alguna vez nos hemos encontrado con hermanos heridos, golpeados, “baleados”, con “esquirlas” clavadas en su cuerpo? ¡¡Médico!! Como aprendiz de Jesús, debemos estar listos a prestar primeros auxilios espirituales. Aplicar la Palabra. ¿Estamos listos siempre? ¿Andamos nuestro “morralito” con suficiente material?

Miremos a nuestro lado, a nuestro alrededor, a nuestro pelotón, nuestro escuadrón, grupo pequeño o Círculo de Vida, y velemos como buenos aprendices de pastores, para que los demás soldados regresen sanos y salvos, y si hay heridos, vendarlos, calmar su dolor y procurar que de nuevo sean efectivos.

Con un capitán y un médico como nuestro Señor ¿A qué le tememos? ¡¡Avancemos y resistamos!!

¡¡Currahee!!


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