45 años suena a mucho tiempo… más si compartes toda las cosas que se hacen en la vida, crías a 3 hijos: “el bueno, el malo y el feo”, sólo te digo que yo soy el bueno!!! dejo que mis hermanas se peleen por los otros 2 títulos! haha… pero este post es para agradecer a Dios por la super mega hiper giga tera bendición que nos dio de tener como ejemplo a mis papás, Juan y Vilma (mi esposa se llama Gilma, así que ves cierta influencia maternal en mi vida, haha). Mis padres este día celebran 45 años de matrimonio, y 45 de años de aguante, después de todo también es parte del compromiso.
No podría tener mejor ejemplo que el de mis papás… quizá por ello me casé joven… de 20 años… ya que tenía una buena referencia del matrimonio en ellos podía tener la seguridad de que era bueno casarse, formar hogar.
Doy gracias a Dios por que un día mi madre, una joven muy linda de 20 años flechó a mi papá, un hombre apuesto de 30 años en ese entonces y se enamoraron y se casaron. Una anécdota que suelen contar ellos es que cuando fueron a hablar con el párroco de La Merced (en San Salvador) para pedir la fecha de la boda, el padre Torruella como se llamaba, le preguntó a mi madre, al verla tan jovencita, si no la estaban obligando a casarse con mi papá… hahaha…
En un mundo actual donde el matrimonio es un asunto de interés mutuo, de simples trámites legales, de puro formalismo social o tradicional, una pareja unida a través de las tormentas de la vida, de la abundancia o pobreza, pruebas, amenazas, adicciones, fiestas, fracasos, victorias, mantuvo y ha mantenido el sello de “inseparables” hasta la muerte. Y no depende de uno sólo, depende de ambos.
45 años de ser fieles al pacto de vivir juntos, en las malas y en las buenas, es un gran ejemplo y una gran victoria. Me hace sentir protegido y orgulloso. Me hace estar seguro que el matrimonio, tal como Dios lo ordenó, funciona y debe ser así.
El matrimonio es un sello, un candado, un cierre, donde le entregas a Dios la única llave que existe, sólo Él puede separar, sólo Él puede darlo por terminado… por eso la frase “lo que Dios unió jamás lo separé el hombre” es más que un formalismo… es la declaración que el matrimonio es… para TODA la vida!