Soul Barista!

Entries from April 2009

El mejor café tiene el gusto de la amistad!

April 12, 2009 · 1 Comment

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Había dejado un par de semanas de preparar cappuccinos, la razón pues era la ausencia de una buenísima materia prima para hacerlo… al menos en mi alacena, gracias a Dios que me proveyó por medio de mi pastor Julio, quien me compartió uno de los paquetes que le obsequiaron en Guate, eso entre amigos que gustan de buen café es un gesto muy grande de amor y cuidado pastoral!! jeje! También recibí un paquete de café de Nicaragua muy bueno también… me lo trajó mi hijo y Patty, su mejor amiga! Imagínate el gusto y valor que tiene cada taza de café, viniendo de tu pastor y amigo y de tu hijo y amigo… el gusto se hace enorme, se crece, el valor agregado del amor y la amistad lo hacen ser únicos!

Y es que el café es un árbol cuya duración sea corta, como lo es el trigo o el maíz, como todo árbol frutal fructifica cada año, el café es como la vid, debe cuidarse con mucho amor… para cultivar café debe haber pasión… el mejor café proviene de la gente que, más que pensar en el dinero que produce, piensa en la satisfacción del consumidor. El café es un buen pretexto para cultivar la amistad. ¿Cuántas amistades o cuántos negocios no ha girado y crecido alrededor de una buena taza de café?

¿Disfrutas de beber una buena taza de café con tus amistades? ¿Qué es lo qué más disfrutas al estar con tus amigos? 

Al estar meditando sobre la clase de amigo que soy para Dios y al estar leyendo un libro titulado “Escuchando a Dios”, debo confesar que he sido muy mal amigo de Dios… no he correspondido como se debe sus invitaciones a “disfrutar” de una “buena taza de café celestial”. Y cuando he aceptado alguna de sus invitaciones me ha apresurado a hablarle solo de mis problemas, y salgo apresurado a hacer mis propios “negocios”, tristemente a veces le he dejado con “la taza servida”… Lo peor quizá es que nunca le he “preparado un buen cappuccino y me he puesto a ver como lo disfruta (es algo que los baristas disfrutamos, ver a a gente “disfrutar” una buena taza de café).

Dios quiere tener una relación de amistad íntima con cada uno de sus hijos… Ese era su deseo al enviar a Jesús, que pudiéramos tener vida eterna, recuerdas lo que dice Juán 3.16 ”Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”  y luego lo que dice el capítulo 17 y verso 3: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Conocer a Dios es más que tener información sobre Él, es estar con Él, escuchandole, contemplándole, admirándole. No es el tipo de conocimiento que tiene que ver con saber acerca de él. Es como cuando dices que “conoces bien” los gustos de tu pareja, de tu hijo, por has estado con ellos y has aprendido acerca de sus costumbres y maneras, les “conoces” en lo íntimo.

¿Cuánto estás dispuesto a acercarte a Dios? ¿Tanto como Moisés quien quiso verle cara a cara? o… le dejarás a un lado como Noé, tratando de esconderse como lo hizo Adán y Eva. Aún así Dios sigue hablándonos, aunque equivocadamente estemos escondiéndonos a causa de la desobediencia, porque Dios día a día nos da la oportunidad, por medio de Jesús, de acercarnos a su mesa para compartirnos el mejor “café celestial” que puedas disfrutar… como el perfecto barista que sería Dios, disfruta vernos… ¿No te hace eso humillarte? ¿Cómo el Dios Grande, Santo y Eterno busca mi amistad? ¿Increíble no? Tan increíble, tal como aprendíamos en VidaNueva esta mañana, como su resurrección, pero me maravilla!!

Dios te espera cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo… ¿irás?

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Hola Papá!

April 11, 2009 · Leave a Comment

Ahora es un día de silencio, y me refiero al tiempo pasado entre la muerte de Jesús y su resurrección. La Biblia dice que Jesús resucitó al tercer día, contando el tiempo hebreo que cada día calendario comenzaba y terminaba a las 6 de la tarde de cada día, Jesús murió antes de las 6, pasaron 3 días que el Señor estuvo muerto. Díficil de enteder siendo él mismo Dios. 

Pero más que llamar la atención al aspecto natural de la muerte de Jesús, que es importante, quisiera enfocar el pensamiento en la parte de la relación que Jesús tenía con el Padre. Los capítulos 14, 15, 16 y 17 del evangelio de Juan nos muestran de manera clara la íntima relación que Jesús tenía con el Padre, Jesús dice:

El que me ha visto a mí ha visto al Padre, 14.9; Yo soy en el Padre y el Padre es en mí… 14.11; Para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti… 17.21

¿Puedes imaginar ese lapso de silencio entre el Padre y Jesús? ¿Puedes imaginar que una relación de unidad tan perfecta fue interrumpida a causa de la muerte? Los cielos quedaron en completo silencio… la Biblia no habla acerca del dolor del Padre pero puedo deducirlo… He podido ver el amargo y agudo dolor de una madre que pierde a un primogénito mayor… quizá no hay dolor más grande que ese… alguien dijo que cuando una esposa pierde a su esposo se le llama “viuda”, cuando un hijo pierde a su padre se le llama “huérfano”, pero cuando una madre o padre pierde a su hijo, eso no tiene nombre… el dolor es tal que no hay nombre para ese hecho… te imaginas el dolor del Padre celestial al perder a su Hijo… Silencio profundo y pesado en los cielos… nada se mueve… el dolor del silencio… el Hijo que hablaba con el Padre cada día antes del amanecer guardaba silencio, inerte en una tumba. El gozo del Padre no se escuchaba más… pero solo fueron 3 días… al amanecer del tercer día, una roca rodó para dar paso al heredero del Reino de la Vida… ¡Hola Papá! Aquí estoy de regreso… en tus brazos para siempre… casi puedo ver ese profundo abrazo entre el Padre y el Hijo, casi puedo ver la expresión de Dios Padre contemplando a su amadísimo Hijo, viendo sus héridas, acariciando sus rostro… besando su frente… otra vez los corazones latiendo como uno… 

Pudo haber sucedido de esta o de otra forma… Pero ese mismo amor tiene el Padre para nosotros… así también nos espera… cuando abrimos nuestro corazón al Rey para que ocupe el trono de nuestra vida el Padre nos abre las puertas de su casa eterna, para tener comunión como Jesús la tenía con Él…

En Juan 14.2 Jesús dice: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Luego en el versículo 23 dice: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

En los capítulos 14 y 15 vemos las palabras “morada” y “permanecer” y ambas tienen la misma raíz: habitar, vivir, estar, indican una comunión muy cercana y permanente.

¿Te imaginas vivir en la misma casa con alguien y jamás conocerle o comunicarte con esa persona? Imagínate tener acceso a la casa, tener la llave, tener una habitación donde duermes, compartir la sala, el comedor y jamás sentarte a platicar con esa persona… eso no es natural, es ilógico que suceda… pero a veces los hijos de Dios somos así, sólo saludamos de lejos a papá quien siempre nos espera en su sillón favorito para contemplarnos y escucharnos… y cuando necesitamos algo nos acercamos para pedírselo y nada más… muchas veces así somos… ¿Quieres algo papá? ¿Hay algo que pueda hacer para ti? ¿Le hemos preguntado eso a Dios últimamente? 

Piensa que Dios no solo quiso darte la salvación cuando tu murieras, Jesús nos abrió el camino nuevo para entrar a su casa.

 

Hebreos 10.19-25

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

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Comunión íntima con Dios: Cielo en la Tierra.

April 8, 2009 · Leave a Comment

El jardín del Edén fue el escenario para llevar a cabo el deseo de Dios de tener comunión íntima con la humanidad. Dios creo al hombre y a la mujer para tener una relación tan cercana que, ahora estando tan alejados de Dios, nos es muy difícil creer que fue así. 

Pero aunque es difícil creerlo nosotros fuimos creados con ese propósito, por eso ninguna otra relación puede llenar completamente nuestra necesidad de relacionarnos. Dios nos creó para tener comunión íntima con Él.

En la Biblia podemos ver como Dios persigue este propósito después de la caída de Adán y Eva. Algunos aceptaron la invitación de Dios como Enoc, quien caminó con Dios (Gen. 5:22-24). No todos lograron acercarse de manera íntima y cercana a Dios, los que sí se atrevieron pudieron experimentar la plenitud del propósito de la vida, del porque Dios sopló su mismo aliento, su aire, en las narices de Adán. Abraham fue alguien que se atrevió y aceptó la invitación, fue llamado por ello amigo de Dios (St. 5:23; II Cr. 20.7; Is.41:8). Subsecuentemente varios hombres y mujeres fueron invitados, solo algunos se atrevieron a una cercanía íntima, Moisés por ejemplo, tuvo la osadía de querer ver a Dios cara a cara (Ex.33:12-23). David quizá, fue el más atrevido de todos, deseaba que Dios permanentemente habitará lo más cerca de él, por eso buscaba construirle un templo, su morada (II Sa. 7), podemos encontrar este deseo en muchos versos de sus Salmos.

Pero la suprema muestra del deseo de Dios por tener comunión íntima con la humanidad fue a través de Jesús, Emanuel, Dios con nosotros, esa es la verdadera vida eterna, como en el huerto del Edén, la amistad íntima con Dios. Y es una invitación abierta. En el evangelio de Juán, Jesús lo deja muy claro a sus discípulos, capítulos 14 al 18, justo antes de su arresto y su muerte. En Juán 15 Jesús hace la comparación con la vid de como debe ser la relación con Dios, permanencia, permanencia en Dios.

En la mayoría de veces usamos el versículo 6 del capítulo 14 de Juán para invitar a la gente a recibir a Jesús para llegar al Cielo. Eso es verdad, pero lo que la mayoría olvidamos es que más que hablar de un lugar habla de una persona: el Padre, y la razón del Cielo es la misma que la del jardín del Edén, un lugar para tener comunión con Dios. Dios está esperando que nosotros demos el paso para tener comunión íntima con Él, por medio de Jesús tenemos acceso a la “Casa de Dios”, la Biblia dice que nosotros somos ahora el templo de Dios (I Co.3:16; 6:19; I Pe.2:5). Dios nos invita a su casa, pero muchos de nosotros nos quedamos en la puerta, solo pasamos de la puerta, Dios está esperando que como sus hijos tengamos una cercanía con Él.

¿Nos atreveremos a pasar más allá del pórtico? Por supuesto, esto implica algunos compromisos como hijos de Dios… un amigo de Dios recibe su Palabra y la pone por obra… No somos visitantes, somos habitantes de esa casa. 

¿Podemos disfrutar del cielo ya? Si pensamos que el Cielo es el lugar para la comunión perfecta con Dio, Sí! Si tienes comunión con Dios puedes tener el Cielo en la Tierra. ¿Que nos atrae ir al Cielo, el lugar o el anfitrión? Entonces, ¿Jesús vino para que podamos ir al Cielo? No, Jesús vino para buscar y salvar lo que se había perdido ¿Qué se había perdido? Aquella comunión íntima de Dios con el hombre que hubo en el Jardín de Edén (Jn.3:16-21; 5:24; 14:23; 17:3; Mt.18:11: Lc.19:10).

La próxima vez que pensemos en el Cielo pensemos en la comunión íntima con Dios, misma que podemos tener ya, si tan solo nos atrevemos a ir más allá de la puerta… Por eso creo que podemos tener el Cielo en la Tierra, en tu corazón, en tu hogar, en la iglesia… 

“There is a God shaped vacuum in the heart of every man which cannot be filled by any created thing, but only by God, the Creator, made known through Jesus” Blaise Pascal

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