Soul Barista!

Entries from April 2008

“Filling souls, before filling bellys”…

April 7, 2008 · Leave a Comment

Recién acabo de escuchar esta frase en un reportaje en el cable sobre Starbucks, la cadena de coffee shops nacida en Seattle. El entrevistado era el mismo fundador de esta compañía, la que actualmente experimenta malos momentos en su negocio. Debido a otros competidores las ventas de Starbucks ha caído y los precios de sus acciones en la bolsa han bajado considerablemente.
“Volver a nuestras raíces… Starbucks debe ser un ambiente más que un coffee shop… nuestra meta debe ser llenar el alma en primer lugar, luego los estómagos”… parafraseando lo que dijo este hombre.
Recuerdo las palabras de Jesús como respuesta a la tentación del diablo en Mt. 4.4

El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Cuantas veces he caído frente a la tentación de llenar mi estómago, de satisfacer mis apetitos carnales, caminar con la barriga llena pero con el alma vacía. Cuantas veces he fallado en estas áreas… dejando a un lado el hambre de mi alma. Y no me refiero solamente a la comida sino a todo aquello que “alimenta” nuestra carne. Como por ejemplo: comprarte alguna prenda de vestir solo por satisfacer mi “autoestima” (Gal. 5.16
).
Jesús nos enseña claramente que nadie que no llene su alma del pan de Dios, de su palabra, puede sobrevivir en el desierto de la autocomplacencia de este mundo.

Tampoco puedo dejar de pensar en las iglesias, muchas de las personas van nada más por llenar sus estómagos “emocionales”, van por una experiencia más que por una vida, asisten a un culto por “ver” y “sentir” algo, algunos le llaman el “poder”. Nos hemos conformado al mundo, buscando emociones y sentimientos. La gente sigue hambrienta, muchos púlpitos están llenos precisamente de emocionalismo pero vacíos del pan de Dios, de la palabra (Ap. 3.14-22)
¿Por qué razón? Sencillamente porque ceden ante la tentación de “convertir las piedras en pan”. ¿Te comerías algo duro, seco y árido? ¿Morderías una roca? ¿Saborearías una piedra? Lastímosamente de eso es lo que nos alimentamos, o al menos ingerimos, cuando hacemos a un lado la palabra de Dios, el verdadero pan que da vida al hombre.
¿Qué estás alimentando, tu alma o tu “estómago”? ¿Que te dan de comer en tu iglesia?
En mi corto ministerio como director de adoración, he visto como algunas personas buscan llenar con una experiencia emocional su alma hambrienta. Y mucha gente va de iglesia en iglesia, de evento en evento, buscando esa experiencia, esa “alabanza” que les haga “sentir” que están vivos.
Yo te invito a ir al desierto de las emociones y de los sentimientos, ahí donde la única manera de sobrevivir es comer del pan de Dios, de toda palabra que sale de Su boca.
¿Que lugar más raro para un banquete, no? el desierto (Sal. 136.16)… Los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos (Is. 55.8)…

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Una cosa te falta…

April 5, 2008 · Leave a Comment

Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Lucas 18:22 RV1960 

Ningún ser humano nace pensando en morir, nuestra primer reacción al salir del vientre de nuestra madre es tomar una bocanada de aire… y de allí nuestra vida es una lucha constante por mantenerla. Nadie quiere morir… luego con el tiempo nuestro deseo por vivir eternamente (Ec. 3.11) se va abriendo paso… es parte de nuestro ADN, fuímos creados para vivir eternamente, así que es natural. Pero a causa del pecado, la vida se convirtió en muerte (Rom. 6.23). Este hombre principal del pasaje bíblico citado no era la excepción, y seguramente que vivía persiguiendo la inmortalidad diariamente al decirle a Jesús que desde su juventud cumplía los Mandamientos… quizá eso lo hacía ser uno de los “principales”, un líder reconocido entre el pueblo.
Pero, una cosa le faltaba… ¿A alguien que poseía muchas riquezas le faltaba algo? Tenía riquezas en la tierra pero no tenía tesoro en el cielo… ¿Qué cosa le faltaba a este líder, a este principal de entre su pueblo, un hombre muy religioso con el deseo de tener la vida eterna? ¿Le faltaba nada más vender sus riquezas y darla a los pobres? ¿Era eso lo que le faltaba? ¡¡NO!! Este hombre pudo haber vendido todo y haberlo dado a los pobres y eso no sería suficiente para entrar en la vida eterna (Ef. 2.8-9). La cosa que le faltaba a este hombre son las últimas palabras del versículo 22 de Lucas 18: “VEN, SIGUEME”.
¿Cumplir los Mandamientos no era suficiente para que este hombre heredara la vida eterna? ¿Vender sus riquezas y darlo a los pobres? Podríamos discutir mucho sobre esto… pero quiero resaltar las palabras categóricas y punzantes de Jesús: “VEN, Y SIGUEME”… Nada de lo que podamos hacer, por muy bueno o muy filantrópico que sea nos puede acercar a la vida eterna.
¿Podría alguno de nosotros compararse a este hombre? Muy “justo” y exitoso a los ojos de su pueblo… Jesús no le estaba pidiendo que hiciera una buena obra social como prueba de su piedad… sus riquezas eran el impedimento más grande para que pudiera seguirle…
¿Que cosa nos falta a la mayoría de nosotros? Quizá no tienes riquezas, pero habrá algo que te impide seguir a Jesús… Quizá eres muy piadoso, muy religioso, pero te falta la cosa. Quizá es tu propio sueño, tus mejores aspiraciones, una persona, una idea…

¡Vende lo que tienes! Vende lo que te impide seguir al Maestro… No se puede seguir a Jesús si antes no renuncias a la misma vida (Mt. 10:39)

Luego, al seguir a Jesús íntegramente, cumplir los mandamientos y compartir con los pobres ya no será una tarea por hacer con el fin de lograr la vida eterna, sino que se convertirá en nuestra conducta diaria y espontánea al ser aprendices de Jesús.
¡Te invito a que sigamos, lo más cerca que podamos, al Dador de la vida eterna!

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